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El Tribunal de la Unión Europea anunció la anulación de la decisión tomada por los miembros de esa colectividad de incluir a Hamás, el Movimiento de Resistencia Islámico palestino, entre las organizaciones terroristas.
El tribunal habría considerado que esa inclusión tenía vicios de forma, por tanto el Consejo Europeo dispondrá de tres meses para apelar y conseguir que Hamás sea catalogado como terrorista. Esto implica una congelación de los activos del movimiento palestino, así como el aislamiento internacional, por el que algunos europeos han abogado, mientras otros consideran que la medida sólo reduce las posibilidades de paz en Oriente Medio.
Desde 2001 y 2003, el brazo militar y el ala política, respectivamente, habían sido inscritos por la UE en esa lista. Sin embargo, en 2010 empezaron las dudas en las revisiones semestrales que se deben ejecutar para actualizar la medida. La decisión del tribunal se habría justificado en que el Consejo de Europa, que debe proporcionar la información, no había entregado documentos, como investigaciones judiciales, datos de inteligencia o testimonios de la policía que soportaran esa iniciativa. Según la corte europea, el Consejo habría suministrado información de internet y de la prensa, lo que no es suficiente para una decisión de esa envergadura.
La posibilidad de considerar a Hamás como organización terrorista se ha complejizado en la medida en que el movimiento ha dado pasos hacia un pragmatismo que lo ha hecho incursionar cada vez más en política. En 2011 liberó al soldado Gilad Shalit, retenido desde 2006, y logró el acuerdo de un gobierno de unión nacional con la Autoridad Nacional Palestina, con lo que reconocería las fronteras de 1967. Es decir, aceptaría tácitamente la existencia de Israel.
Con esta decisión del tribunal, Hamás no sólo gana tiempo (al menos tres meses mientras se revisa la apelación), sino que se revive el debate en Europa sobre la pertinencia de aislar un grupo que representa a un sector de palestinos, como el propio presidente estadounidense Barack Obama reconoció en el discurso en la Universidad de El Cairo en junio de 2009. Hasta ahora, las condiciones inamovibles para que Hamás fuese reconocido como movimiento político se resumían en dos: que reconociera la existencia de Israel y dejase de preconizar su destrucción, y que abandonara la violencia.
Al movimiento islámico le espera un fuerte debate acerca de si debe dar un paso en el reconocimiento de Israel, como gesto que facilite una inserción dentro de cualquier esquema de diálogo entre palestinos e israelíes.