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Los israelíes están unidos en su búsqueda de la paz, cuyo sostén es el reconocimiento de Israel como Estado y nación del pueblo judío, y que esté basada en la convivencia pacífica con nuestros vecinos.
Para lograrla, estamos dispuestos a llegar a un compromiso histórico. Sin embargo, cualquier solución debe estar acompañada por firmes arreglos de seguridad. De otro modo, simplemente no durará. Israel sería el primero en reconocer un Estado palestino, siempre y cuando se lograra a través de un diálogo y fuera parte de un acuerdo concertado. Los palestinos prefieren hacerlo de manera unilateral, dialogando con la comunidad internacional, donde gozan de apoyo automático, excluyendo a Israel del proceso.
En los últimos cuatro años los palestinos no han hecho ningún esfuerzo genuino por reanudar el diálogo. En cambio han dedicado el tiempo para promover su iniciativa en la ONU. Los temas en disputa son muy complejos y merecen ser abordados mediante un diálogo directo y sincero. Israel acepta la solución de dos estados para dos pueblos, pues el Estado palestino se creará únicamente si se llega a un acuerdo previo sobre los arreglos de seguridad, fronteras, Jerusalén, etc. De otra manera perjudicaría nuestros intereses vitales.
Los palestinos hablan de injusticias históricas y quizás hay que recordarles que hace 65 años la ONU votó la partición del Mandato Británico en dos estados: uno judío y otro árabe. Israel aceptó el plan. Las naciones árabes lo rechazaron y lanzaron una guerra de aniquilación para arrojar a “los judíos al mar”. En Camp David, en el 2000, y nuevamente en Annapolis, en 2008, los líderes israelíes hicieron ofertas de largo alcance por la paz. Se toparon con el rechazo, la evasión e, incluso, el terrorismo. Para hacer avanzar la paz, Israel desmanteló en 2005 comunidades enteras en la Franja de Gaza y desarraigó a miles de personas de sus hogares. Los palestinos convirtieron la Franja en un nido de terror, desde donde miles de cohetes son disparados hacia Israel. }
Los israelíes han sido víctimas del terror palestino desde los años 50. Para que se cree un Estado palestino necesitamos garantías previas y seguridad de que ese terror no siga cobrando vidas israelíes. Tampoco podemos aceptar un Estado palestino que se convierta en una plataforma de lanzamiento de misiles contra nuestra población, como lo ha sido Gaza. Israel no permitirá que se cree otra base de terror iraní en Judea y Samaria, adicional a las dos existentes en Gaza y Líbano.
La resolución adoptada por la ONU viola los fundamentos del proceso de paz —negociaciones bilaterales directas entre Israel y los palestinos—, incumple con los acuerdos entre los dos y envía un mensaje: que la comunidad internacional desea hacerse la de la vista gorda en cuanto a los acuerdos de paz. El camino hacia la paz en Medio Oriente pasa entre Jerusalén y Ramala. Los palestinos tomaron un desvió radical por Nueva York, agregando una nueva traba a los esfuerzos de paz.
* Yoed Magen, Embajador de Israel en Colombia