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EE.UU.: a la espera de mayor claridad

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La información que llegaba la pasada semana de la economía estadounidense no fue tan decisiva como se deseaba: el PIB se estancó en el primer trimestre, mientras la Fed realizó cambios menores a su comunicado.

La fuerte desaceleración de la actividad fue producto de cuatro factores. Primero, una caída en las exportaciones de bienes, afectadas por la debilidad global y la apreciación del dólar. Segundo, una fuerte contracción en la inversión no residencial que reflejaba una caída de la exploración petrolera y otros productos mineros, lastrados por los bajos precios del petróleo. Tercero, una caída del gasto federal en defensa y de los estados y municipios. Cuarto, una fuerte desaceleración en el consumo privado —automóviles, alimentos y bebidas—, así como una caída en la construcción de viviendas unifamiliares y en inversión en equipo industrial e informática. No obstante, lo más llamativo es que hay un bajo nivel de actividad al inicio del año, algo que ha ocurrido de manera sistemática en los últimos nueve años. Dado que la fuente oficial no proporciona información sin el ajuste estacional, es imposible tener una explicación certera de qué parte de la debilidad es real o estadística. De ahí la importancia de mirar otros indicadores, como el índice semanal de actividad de BBVA Research que muestra un saludable repunte desde marzo, tras algunas caídas en enero y febrero.

Así, no sorprende que la Fed haya sido cautelosa, enfatizando que esta debilidad refleja en gran medida efectos transitorios. La Fed recalcó que la disminución en los precios de la energía ha mejorado los ingresos reales de las familias y mostró preocupación por la falta de mejora significativa en los indicadores laborales y el impacto del dólar en la inflación. Así, las decisiones de la Fed en los próximos meses dependerán primordialmente de estas dos variables. Sin un cambio brusco en las tendencias actuales es poco probable que la Fed suba tipos en junio o julio. Más bien, tras una mejora consistente de los datos en los próximos meses podría considerar la primera subida en septiembre.

Mientras tanto seguiremos en un entorno de elevada volatilidad.

*Nathaniel Kar, economista jefe para EE.UU. BBVA Research.

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