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El 62% eligió no votar

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La ciencia matemática poco o nada tiene que ver con la política. Mucho menos para analizarla. De todas formas, a pocas horas de finalizado el plebiscito que se desarrolló en las últimas horas en Colombia, algunos datos estadísticos leídos desde muchos miles de kilómetros del epicentro de la información, pueden ser indicadores valiosos.

Por: Ricardo Rivas*

Que el 18,78% de los colombianos y colombianas en condiciones de votar lo hayan hecho por el «No», en modo alguno permite suponer que el 50,23% de aquella sociedad se expresó a favor de la guerra.

Por el contrario, el 18,61% de las voluntades electorales colectadas por el «Sí», tampoco es fundamento suficiente para sostener que el 49,76% de la ciudadanía, en Colombia, “quiere la paz”, como no pocos actores públicos lo expresan.

Sin embargo, verificar que el 62,6 % de los ciudadanos y ciudadanas que podían hacerlo se hayan abstenido de concurrir a los centros de votación, aporta una información valiosa que exige interrogar a la teoría de la ciencia política, de la sociología o de la meteorología y sus efectos negativos sobre las poblaciones que soportan lluvias copiosas, como no pocos de los que se sienten inesperadamente derrotados lo comentan con liviandad.

En ese contexto, no es desatinado preguntar si acaso 52 años de guerras tan extendidas como superpuestas no será una de las causas graves por las que se pudo haber naturalizado la violencia social extrema como práctica política en el seno de campo constituido Más allá de los números y de los elementos que habitan la datósfera, la angustia está puesta en el amanecer que viene.

Si bien luego de conocido el triunfo del NO, las FARC, a través de Rodrigo Londoño, Timochenko, asegura desde La Habana que “las FARC mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro” y, el presidente Juan Manuel Santos sostuvo que “el cese del fuego bilateral y definitivo sigue vigente”, al menos interrogantes aguardan y aguardarán respuestas:

¿Cuál es el grado de solidez política de estos dos dirigentes para hacer tales afirmaciones?

¿Cuál será el comportamiento del ELN (Ejército de Liberación Nacional) que no está incluido en los acuerdos plebiscitados?

¿Cuál será la visión del ilegal e ilegítimo complejo narcoindustrial que se extiende en una amplia zona de los territorios atravesados por la guerra?

No pocos expertos sostienen que hay dos caminos por delante: 1) renegociar los acuerdos en su totalidad; o, 2) convocar a una Asamblea Constituyente para reencauzar el diálogo con las FARC.

Satisface escuchar esas voces y no tambores llamando a la guerra aunque, para encarar cualquiera de las dos opciones será necesario contar con una fortaleza política que esta noche parecería que no se acumula en ninguna parte.


*Vicepresidente de la Unión Sudamericana de Corresponsales (UNAC)

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