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El aborto del procurador

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El procurador nos tenía pariendo, pero el engendro nos tomó por sorpresa y se vino antes de tiempo.

No nos habíamos esperado que en sólo dos horas, después de haber regresado de sus vacaciones, se hubiese leído las 200 páginas de apelación que interpuso el alcalde Gustavo Petro para que reconsiderara su decisión de destituirlo y matarlo políticamente al inhabilitarlo por 15 años. Pero Ordóñez ratificó: ¡Petro se va!

Lo vimos en la entrevista exclusiva que concedió al Canal RCN (por supuesto), con una pose de omnipotencia, de orgullo y arrogancia, con el cinismo de los asesinos, justificando sus hechos con argumentos llenos de falacias y a la carrera, tratando de limpiar la escena del crimen: dictando al presidente de manera urgente decretar la sanción.

¿Y en verdad todo esto es sólo por el problema de las basuras? Estuve atento a las respuestas del procurador, quien ratificó: “es por el riesgo que generó a la ciudad al no recoger la basura durante tres días… por la violación al derecho de libre empresa… las malas decisiones al contratar inexpertos… Esto es una falta muy grave, que inhabilita de 10 a 20 años”. Pero ¿quién determina el nivel de gravedad de las faltas? ¿No es más grave el robo de billones de pesos del erario por el carrusel de la contratación? ¿Por qué entonces a Samuel Moreno no lo inhabilitó de por vida? ¿No es una buena decisión dar oportunidad de inclusión económica a los sectores más vulnerables? ¿No es proteger el derecho a la libre empresa el evitar los monopolios privados? ¿No debió entonces destituir a Uribe por el riesgo de seguridad que se generó en las ciudades con el proceso de desmovilización? Conclusión: no deja de parecer que esto tiene sesgo político, estrategia electoral, vendetta por tocar los intereses de la mafia.

No había yo soltado la cuchara del almuerzo cuando recibí el mensaje de Thomas Lion de ‘Hip Hop PaZur’: “el procurador ratificó la destitución de Petro, nos vemos en la Plaza de Bolívar”. Inmediatamente corrí para la sala de cirugías.

“No nos lo esperábamos tan rápido”, dijo mi compañera en el trabajo. Sí, parece que el procurador sufrió un legrado.

“Otra movilización social, más discursos incendiarios, más populismo. ¿De qué sirve todo eso? ¡Dejen de cansar!”, me escribieron en el Facebook algunos amigos detractores.

“Mijo, tenga cuidado con esas marchas y lo que escribe en El Espectador. Yo estoy de acuerdo, pero temo mucho por su seguridad, este país es ¡muy violento e intolerante!”, me escribieron al WhatsApp familiares y amigos simpatizantes.

No temo a las acciones malas de la gente mala (dijo Martín Luther King). Me incomoda la indiferencia de la gente buena, y aquellos que por comodidad desperdigan las acciones de un pueblo que en paz se manifiesta por sus derechos, desvirtuándolas, haciéndolas vanas y ridículas. ¿Les cansan los discursos populistas apasionados que movilizan para la paz, pero no el silencio y el apaciguamiento en la calma del miedo en el que nos han sumergido los violentos desde hace 50 años?

Colombia está cambiando. Por lo menos a Petro no lo asesinaron. Hay esperanzas. El procurador ya parió lo suyo. Nosotros sigamos en lo nuestro; no tengamos miedo, salgamos a manifestarnos pacíficamente. Ahora es al presidente a quien le toca tomar la decisión: o es el superhéroe de la paz y el salvador de la democracia, se acoge al fallo de la Corte Interamericana de DD.HH. y deja al pueblo decidir en elecciones populares la revocatoria del mandato, o se deja presionar por Ordóñez y también pare antes de tiempo…

Por: Don Popo
* Líder Movimiento Hip Hop Colombia y director Fundación Familia Ayara.

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