El Meta, un riesgo ambiental

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Por: Nicolás Umaña Jimeno, Reserva Natural Yurumí

Durante décadas, el departamento del Meta estuvo marginado de los grandes intereses económicos y del desarrollo agroindustrial por cuenta de la cruda guerra, que en los llanos colombianos se vivió con especial dureza. Gracias a las mejoras en infraestructura y conectividad, y en especial al proceso de paz, el Llano se ha convertido en un gran receptor de inversiones petroleras, agroindustriales, mineras y turísticas, entre otras.

En estos últimos 15 años, desde que se recuperó la seguridad en la región, miles de hectáreas, que antes estaban abandonadas o máximo dedicadas a la ganadería extensiva, se han convertido en cultivos enormes de caucho, caña de azúcar, maderables, palma, soya, entre otros. De la misma manera, la actividad petrolera, a pesar de las dificultades del sector, volvió a resurgir y, como si fuera poco, el Llano se convirtió en el destino turístico que siempre ha debido ser.

Teniendo en cuenta este potencial que se desarrolla y continuará desarrollando en la región, no se puede permitir que una autoridad regional lejana tome las riendas de la coyuntura actual. Por el contrario, se debe fortalecer a esa Corporación Autónoma Regional, (Cormacarena),  que tanto ha trabajado por el progreso del departamento del Meta, permitiendo que sea lo que es hoy, con miras a convertirse en un referente de conservación para otros departamentos.

Cuando una institución está rindiendo frutos, no se le debe castigar. Se le debe motivar con la inyección de recursos, innovación y respaldo, para que continúe la importante gestión que ha demostrado puede realizar. Perjudicar al departamento del Meta con la separación de su jurisdicción ambiental, pretendiendo anexar este departamento a una autoridad que tiene ya tres a su cargo, lo único que representará en el corto plazo es una gestión precaria, no por falta de voluntad sino por la incoherencia de aglutinar mucha responsabilidad en una sola mano.

El departamento del Meta necesita una autoridad ambiental fuerte, presente, cercana y con dientes, que pueda garantizar el equilibrio de todo lo que está pasando hoy allá, con el respeto a nuestros recursos naturales y la búsqueda de la sostenibilidad. Por eso, es muy importante que el Congreso de la República enmiende esta situación y permita que Cormacarena siga haciendo su trabajo en beneficio de los metenses y del medio ambiente llanero, tesoro de todos los colombianos.

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