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En un mundo en el que cada vez el tiempo es más corto, lleno de avances tecnológicos, es necesaria una pausa para establecer hacia dónde nos dirigimos como industrias y cómo deben adaptarse las compañías a las nuevas generaciones de profesionales.
La generación Y, aquellas personas entre 18 y 30 años, son parte fundamental en la columna vertebral de las compañías, pues son quienes traen nuevas ideas, son multidisciplinarias y tienen un alto espíritu de improvisación. Este fenómeno se debe a que desde edades tempranas han tenido diferentes experiencias como vivir en otros países o liderar proyectos sociales.
Las organizaciones deben aumentar su oferta de valor entendiendo y analizando los gustos y preferencias de los jóvenes, en aspectos como proveer un buen clima laboral, horarios flexibles, buenos ingresos, entendimiento de nuevos modelos de comunicación (redes sociales), etc.
Por esta razón, las estrategias de talento humano que desarrollen no pueden ser simplemente la comprensión de las tendencias del mercado, sino dar cuenta de la transformación constante en la comunicación de las nuevas técnicas y enfoques para la atracción, reclutamiento, retención y desarrollo de las nuevas generaciones.
Es importante identificar los gustos y preferencias de los jóvenes recién egresados para que exista una relación idónea en el trabajo que se desarrolla. Generalmente tienen dificultad para concentrarse en tareas y proyectos que no les gustan, les encanta colaborar y trabajar en equipo, son ambiciosos, tienen una mente empresarial y son más leales a sus habilidades y carreras que a una organización.
Como empleados de una empresa, las personas de la generación Y valoran la flexibilidad, la personalización, la integridad, la tecnología, la velocidad y la innovación. Otro aspecto a tener en cuenta es la inclusión de programas para la formación de futuros líderes. De esta manera, los jóvenes se sienten atraídos por el entrenamiento, el aprendizaje y la posibilidad de que en poco tiempo tengan una posición gerencial.
Por último, las compañías deben realizar grandes esfuerzos para establecer una cultura organizacional enfocada en generar bienestar y arraigo a la generación Y, previendo que ésta, en el mediano y corto plazo, tomará las riendas y deberá asumir el mismo rol del que hoy es protagonista, entender y transformarse en pro de la generación Z.
*Vicepresidente de Recursos Humanos de Unilever.