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La reconstrucción de Alemania

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La última vez que Alemania quedó campeón del Mundo fue en Italia 90, precisamente frente a Argentina, en un duelo cerrado que se definió con un penal polémico al minuto 85 y al que los europeos llegaban como serios favoritos, como esta vez, frente a una albiceleste de poco brillo, pero mucho trabajo táctico, justo como la de ahora.

Sin embargo, esta Alemania tiene otras coincidencias con aquel equipo que dirigía Franz Beckenbauer. La entonces Alemania Federal (tras Italia 90 las dos Alemanias se reunificaron en un solo país y una sola selección tras estar separadas desde el final de la II Guerra Mundial), venía de soportar tres golpes consecutivos desde su título del 74, cuando el Kaiser era el capitán: en 1978 fracasó frente a Italia, Holanda y Austria; en 1982 perdió la final con los italianos y en 1986 Maradona se encargó de impedirle el título que habría premiado su eficiencia.

Esta vez Löw llega con un equipo que ya pasó por una reconstrucción similar y que está madurando su cuarta estrella en el pecho desde que en 2000 la poderosa Alemania fracasara rotundamente en la Eurocopa, en donde no logró ganar ni un partido.

A partir de ahí, primero con Rudi Völler, quien llevó al equipo al subtítulo de 2002, luego con la gran revolución de Jürgen Klinsmann y su asistente y posterior reemplazante Joachim Löw, Alemania recuperó el sendero, le apostó a fortalecer su liga, se convirtió en cuna de talentos, le apostó al equipo desde la base, y con ello llegaron a la reivindicación de la Bundesliga con los temibles Bayern Múnich y Borussia Dortmund de los últimos años y, sobre todo, las semifinales en las Copas del Mundo de 2006 y 2010, así como el subtítulo europeo de 2008 y la semifinal de la Eurocopa de 2012.

Pero esa generación de los que rondan los 30 como Schweinsteiger, Lahm, Khedira y Neuer (a los que hay que sumarle el gran aporte del realmente veterano Klose), junto a la nueva camada que comandan Müller, Özil, Götze, Kroos y compañía, ya está lo suficientemente curtida para por fin celebrar un título.

Este domingo tiene la gran oportunidad de reivindicarse y, además, ha mostrado que tiene el fútbol para lograrlo, con un equipo sólido que arranca muy bien desde el arco, maneja la pelota para evitar que el rival lo complique y pasa muy rápida y eficientemente al ataque.

La selección de Alemania, como el país, se reconstruyó para volver a ser potencia. Ya es hora de que lo demuestre.

Javier Hernández Bonett *

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