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La Unión Europea y la paz de Colombia

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Como Europarlamentaria veo con mucho optimismo el proceso de paz en Colombia, pues, aunque aún enfrente serios desafíos, se trata de unas negociaciones bastante más realistas que los intentos anteriores.

 Como Europarlamentaria veo con mucho optimismo el proceso de paz en Colombia, pues aunque aún enfrente serios desafíos, se trata de unas negociaciones bastante más realistas que los intentos anteriores. En mi trayectora en el fomento de derechos humanos he podido constatar una y otra vez que la paz bajo estándares internacionales es sostenible, únicamente, si se erradica la impunidad y se pone central énfasis en fomentar y reforzar la justicia. Con relación a esto, la UE tiene también obligaciones que devienen de los tratados bilaterales y debe asumir consecuencias en caso de incumplemiento, como es el caso de violación de derechos humanos.

En caso de llegarse a un acuerdo final entre las Farc y el gobierno Santos, una justicia transicional podría brindar herramientas para guiar al país en las profundas transformaciones que va a vivir. Debe haber mecanismos para esclarecer qué pasó, y también para reparar a las víctimas del conflicto de forma personal o colectiva y con una perpectiva de género. La verdad sobre secuestrados, torturados y desaparecidos también debe ser central en el proceso, por lo que debe fortalecerse la comisión de la verdad y de revisión histórica creada para este fin y su interrelación con la justicia debe estar garantizada.

Aquí quiero tomar como ejemplo el caso de los desaparecidos y torturados y el asesinato extrajudicial del magistrado Carlos Horacio Urán en los hechos del ataque y contra-ataque del palacio de justicia. Este mes de noviembre se cumplen 29 años de espera a que la justicia colombiana dé respuesta a familiares de víctimas y al país sobre lo que sucedió. Mientras esto no suceda se seguirá violando su derecho a la verdad, justicia y reparacióny este evento trágico seguirá siendo un peso en la memoria colectiva sin ser resuelto.

En este sentido, la resolución del Parlamento Europeo (PE) en el proceso de ratificación del Tratado de Libre Comercio (TLC) no se quedó en meros aspectos laborales y ambientales e instó a las autoridades colombianas a “la adopción de las medidas necesarias para poner fin a la impunidad, investigando, actuando penalmente y castigando en tribunales civiles a aquellas personas con mayor responsabilidad tanto intelectual como material en los delitos cometidos en Colombia”. Aún está por verse cómo Colombia implementará lo estipulado en la hoja de ruta que surgió como respuesta a las peticiones de la resolución del PE y poder así disipar las dudas que a muchos nos genera. Esencial será también el cumplimiento por parte del gobierno colombiano al primer artículo del TLC con la UE: “El respeto de los principios democráticos y los derechos humanos fundamentales enunciados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como de los principios que sustentan el Estado de Derecho, inspira las políticas internas e internacionales de las Partes. El respeto de dichos principios constituye un aspecto esencial del presente Acuerdo”. El acuerdo deja pues constancia de la importancia en este asunto y estipula que la violación de la cláusula sobre los derechos humanos puede llevar a la adopción de medidas pertinentes incluida la de suspender parcial o totalmente el acuerdo, de conformidad con el Derecho público internacional.

La carta del 12 de octubre de 2012, enviada desde la embajada de Colombia en Bruselas al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz, da fe de las buenas intenciones del gobierno colombiano en materia de protección de derechos humanos, a través del programa de protección a personas en riesgo. La UE por sus directrices en materia de derechos humanos es igualmente responsable que esto no quede en papel y sea una realidad.

La Union Europea, acompañará al país en su transición y etapa de postconflicto mirando muy de cerca lo acordado en materia de derechos humanos y fortalecimiento de la justicia, pero primero la sociedad colombiana debe entender esta oportunidad como ineludible para caminar hacia una paz duradera. Será primordial que la sociedad civil colombiana vote energicamente mediante referendo por la paz.

Si los enemigos y críticos internos de la paz tienen una posición muy fuerte e irónicamente desconocen los puntos acordados, Colombia se mantendrá en guerra pero no contará con el apoyo internacional para persistir en ello y pasará mucho tiempo antes de que pueda encontrar otra oportunidad que le permita caminar hacia el fin del conflicto armado y consolidar la paz y democracia. Debemos pues, ceñirnos a lo acordado en materia de derechos humanos y juntos apostarle a un futuro libre de guerra.

* Vicepresidenta de la comision de derechos humanos y vocera de politica exterior y derechos humanos de la fracción del Partido Verde en el parlamento europeo. 

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