Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
“No dejemos que las vacaciones nos distraigan y dispersen”, dijo Petro en la reunión, “debemos prepararnos”.
Haber anunciado la destitución justo en vísperas de las festividades de fin de año parece ser el típico truco de distracción usado por los ilusionistas oligarcas: después de cada acto violento, fútbol y telenovelas pa’l pueblo con memoria de gallina, para desviar la atención, para que olvide a corto plazo.
Y el destino no ayudaba a mantener el foco. Entre los villancicos y la celebración del natalicio del hijo de Dios, se muere el papá de los dioses del pop criollo, Diomedes Díaz; se lanza la tercera tortura de la película El paseo… y más leña para el olvido.
Pero los reyes magos de la resistencia usaron la negativa fuerza de la distracción por las festividades a nuestro favor: el campamento de la Plaza de Bolívar se mantuvo firme, transformándose en el pesebre que daría luz a la democracia; otros reyes virtuales mataron a Uribe y destituyeron al procurador por Facebook, y antes de develarse la veintiochada, pude apreciar el regocijo de victoria de algunos, previo al fogonazo de vergüenza al caer por inocentes. También quemaron a Juan Manuel Santos, después del suculento discurso de prosperidad de Colombia en 2013: lo rellenaron de pólvora y le metieron candela como año viejo.
24, 28, 31 de diciembre y 6 de enero, a cualquier ser humano después de 360 días de trabajo se le hace agua la boca por irse de vacaciones, para pasar la hoja. Año nuevo, vida nueva. Y mi cuerpo en un intento de desacato a mi conciencia y su solidaridad con Petro, en contra de mi fuerza de voluntad, se voló a descansar a la bendecida isla de San Andrés. Pero aun así me fue imposible ocultarme de la realidad. Al constatar cómo para los nativos de la isla está prohibido transformar sus viviendas en la playa de San Luis, mientras los foráneos construyen megaviviendas de lujo y hoteles en las mismas y son quienes consumen el 90% del agua y los víveres. ¿Cómo es posible?, le pregunté a doña Luz Mery, dueña del hospedaje nativo donde me quedé: “Nuestra isla no es nuestra… la corrupción… y uno por miedo no dice nada. Y por indiferencia”.
Ayer puse un mensaje en Facebook: “Después de las vacaciones, ¿aún sigue viva la revolución de Petro o fue un amor de año viejo?”. Gracias a la respuesta masiva que me ayudó a consolidar esta columna:
—No es sólo por Petro, es por mis derechos sociales, políticos (Julián Ramírez).
—Es contra el procurador, la injusticia y el abuso del poder (Diana…).
—Que sean las urnas las que decidan el 2 de marzo (Miguel ldk).
—El 10 de enero volveremos a marchar, por la indignación, contra la corrupción, la manipulación, la burla y el engaño (Alix…).
Es por el desconcierto frente a una realidad que es como la caca de gato bajo el tapete, que regresas de las vacaciones y es más fastidioso su olor. Nos negamos a aceptar que vivimos en un país que no es nuestro, con una democracia muerta.
Don Popo. *
Director Fundación Ayara, líder Movimiento Hip Hop Colombia.