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Hay que tener experiencia para jugar ciertas instancias del Mundial y quizá a Colombia le faltó un poco de eso.
Sin duda a nivel individual esa experiencia existe, pero cuando se trata de conseguirla en equipo, la cosa es diferente. Colombia murió creyendo en su fútbol y esas son las derrotas que enseñan, porque las cicatrices de este tipo de batallas son las que van haciendo la experiencia.
En estas instancias determinantes los partidos no se ganan únicamente con táctica y talento. También cuenta, y mucho, el factor psicológico y ahí estaba la clave para entender en dónde iba a plantear el partido Brasil.
Porque el equipo local se ha venido armando en función de estructuras rígidas, que tal vez no desbordan en talento y en capacidad individual, pero que tienen muy claro el objetivo final. Eso ha quedado muy claro con las declaraciones que los jugadores dan a los medios, en donde dicen que lo único que les importa es ganar.
Son pragmáticos, y por eso en la mente de Scolari y de sus jugadores estuvo siempre como prioridad el controlar a Colombia. Ahí sacaron ventaja, porque pusieron al rival a jugar un partido de fricción, de lucha.
Todo eso, claro, se ayudó con la falla en marca de Carlos Sánchez en el segundo palo, lo que a la postre significó el primer tanto en contra para los dirigidos por Pékerman. Fue gol muy parecido al que le hicieron a Chile y así llevaron a Colombia a un estado de confusión. En medio de todo eso, Brasil trató de aprovechar la sociedad de Neymar y Hulk.
Para el segundo tiempo se notó que Colombia reflexionó sobre lo que estaba haciendo y arrancó con otra actitud, pero llegó un nuevo gol que alargó la distancia. El descuento de penalti que le dio otro aire, terminó acorralando a Brasil, pero no alcanzó para llevar el partido al tiempo extra.
Ahora es difícil medir el verdadero impacto que tendrá esta actuación, pero el tiempo va a dar una perspectiva y Colombia puso un listón muy alto para sus selecciones. Les enseñó cómo afrontar un Mundial y cómo llegar a cuartos de final.
Ahora este equipo tiene que estar en Rusia, volver a cuartos y apoyarse en esta experiencia para disputar los primeros cuatro puestos o el campeonato mismo.
Mi expectativa era que Colombia pasara a la segunda ronda. No solo lo hizo sino que, además, dio un paso gigantesco: se ganó el respeto en el contexto internacional. Eso es algo que tiene que defender y no será fácil.
Quizá Brasil llegue a su sexta estrella, pero en fútbol los técnicos hablamos de rendimiento y no de resultados (para eso están los medios), por eso yo me quedo con la derrota de Colombia, más allá de la victoria de Brasil.