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El negocio fiduciario ha tenido un constante desarrollo en los últimos años, de tal manera que el crecimiento promedio anual en activos administrados desde enero de 2010 a enero de este año ha sido superior al 9 %. Hoy se manejan negocios de más de $350 billones en aproximadamente 24.000 fideicomisos, lo que representa un 47 % de participación sobre el PIB del país: 19 puntos porcentuales más que hace siete años. ¡Impresionante!
Estos valores reflejan la acogida de los fideicomisos en los diferentes sectores de la economía local. Pero ¿a qué se debe el éxito de este negocio? Los fideicomisos son un instrumento que facilita la vida y los negocios. Desde un padre que quiere repartir los bienes a sus hijos hasta una constructora que desea desarrollar un proyecto inmobiliario pueden hacer uso de esta herramienta.
Las ventajas son múltiples: un vehículo asociativo, confidencialidad, práctico, de fácil liquidación, entre otras. Cada fideicomiso es diferente a otro y mediante el contrato fiduciario se determinan las reglas y acuerdos según las necesidades e intereses de los clientes, sin necesidad de tener un representante o junta directiva o llevar la contabilidad. Adicionalmente cuenta con una fiduciaria como tercero imparcial, para verificar y velar porque se cumpla lo pactado por los partícipes en el negocio o la familia, administre y gire los recursos. Así la constitución y mantenimiento de un fideicomiso puede ser más cómodo y fácil que una sociedad.
Promover y defender esta figura como facilitador de negocios y de la vida es primordial para los propios fiduciarios, los clientes y las autoridades. Se requiere seguridad jurídica, reglas menos cambiantes para que los fideicomisos sigan siendo el soporte que han sido hasta el momento para el desarrollo del país en términos de infraestructura, vivienda e inversión.
* Ernesto Villamizar, presidente Credicorp Capital Fiduciaria S.A.