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Alejandro Gaviria seguirá en el cargo pero debe someterse a seis quimioterapias, una cada 21 días. Está hospitalizado desde el 1º de junio.
“Cosas que pasan”. Así tituló el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, la entrada en su blog sobre el linfoma que padece y del que la Clínica del Country, en Bogotá, informó en un escueto comunicado.
La institución médica informó en la mañana de ayer que, tras ser evaluado, un equipo médico le diagnosticó al ministro Gaviria la presencia de un linfoma no Hodgkin difuso de células grandes en su cuerpo, razón por la cual deberá recibir tratamiento contra el cáncer.
El ministro dijo en su blog que en la mañana del jueves de la semana pasada se levantó con un severo dolor de estómago. “Hacia las cuatro de la tarde, el dolor era insoportable. No pude mamarle más gallo. Las evasivas eran ya una forma de estoicismo imprudente. Salí hacia la Clínica del Country, torcido por el dolor (literalmente). No voy a contar los detalles (no vienen al caso), pero varias horas después, un TAC sugirió el diagnóstico que habría de confirmarse una semana después: tengo un linfoma, en particular, un linfoma no Hodgkin difuso, de célula grande tipo B. De muy buen pronóstico, afortunadamente”, relató.
Por su parte, la clínica informó que para su tratamiento se requerirá “iniciar seis ciclos de quimioterapia, con intervalo de 21 días entre cada uno de ellos. Se realizarán de forma ambulatoria en el centro de oncología de nuestra institución, lo que tomará aproximadamente cinco meses”.
El linfoma no Hodgkin es, en pocas palabras, un tipo de cáncer que se origina en los glóbulos blancos, llamados linfocitos, que forman parte del sistema inmunitario del cuerpo. Varios factores influyen en su gravedad.
La institución aclaró, además, que, por el tipo de cáncer, el ministro Gaviria podrá continuar desarrollando sus actividades profesionales con normalidad. A través de su cuenta de Twitter, el presidente Juan Manuel Santos lo animó para seguir al frente de la cartera de Salud.
Por su parte, el ministro escribió en su blog que “esto no es un llamado, ni una prueba, ni un castigo, es una enfermedad con causas conocidas, pero, como siempre en el mundo de la complejidad biológica, con un halo de misterio. Tengo plena confianza en los médicos colombianos y en nuestro sistema”.