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Profesor, sus supuestos son errados

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El profesor Kalmanovitz escribió sobre el azúcar y el etanol, mezclando datos ciertos con incorrectos, sin el rigor que la discusión merece.

En cuanto a subsidios, en Colombia no hay subsidios a la producción de etanol. Además, entre 2010 y 2015, en lugar de elevar los costos de transporte, el uso de etanol como oxigenante redujo el precio del galón de gasolina al consumidor final en 18 pesos.

Un análisis juicioso le permitiría concluir que el mercado mundial está inundado de excedentes, como resultado de políticas proteccionistas de grandes jugadores como India y Brasil (no sólo Estados Unidos y la Unión Europea), que les permiten sostener su producción local y exportar excedentes a precios inferiores a los costos. Esto explica por qué, por ejemplo, el precio internacional cayó a menos de la mitad en tan sólo cuatro años, al pasar de 800 dólares la tonelada en julio de 2011 a 361 dólares en julio de 2015. Y explica por qué hay 70 ingenios en Brasil, el mayor productor del mundo, en ley de bancarrota y solicitando protección adicional por los bajos precios. Y por qué en India, el segundo mayor productor, el Gobierno otorga subsidios a la exportación y busca cómo pagar las deudas de los ingenios a los cultivadores.

Para contrarrestar estas distorsiones aparece en los países andinos el sistema de franjas de precios, el cual ajusta el arancel a la coyuntura de precios: mientras en 2010 y 2011 el arancel del azúcar fue 0%, por los altos precios internacionales, en 2015 subió hasta 90% por la caída de los precios; recientemente, el Gobierno limitó el aumento hasta 70%, reduciendo el efecto estabilizador de las franjas justo cuando más se requiere.

¿Es alto el arancel del azúcar en Colombia? No. En los últimos 10 años, el promedio fue de 23%, apenas superior al de Brasil (16%), y muy por debajo de India (58%), EE. UU. (74%) y la Unión Europea (118%), según datos de la OMC. El bajo arancel de Colombia, unido a un régimen de absoluta libre importación (que no lo tienen los grandes productores y consumidores), lo lleva a un escenario que muchos desconocen: entre los 15 mayores productores superavitarios, nuestro país es el más abierto del mundo a la competencia: mientras en los últimos cinco años se importó a Colombia el 13% del consumo nacional, en Australia fue el 11,7%, India el 5,9% y así hasta llegar a Brasil, Guatemala y Tailandia con el 0%. Pide el profesor más competencia justo en el país productor qué más la practica.

Asocaña no administra ni da permisos a las importaciones de azúcar, pues no le es ni permitido por la ley, ni es su función gremial. De hecho, desde Bolivia hay decenas de mayoristas que importan (y no el gremio), y desde Costa Rica lo han hecho industrias que usan el azúcar como insumo (y no el gremio). Al respecto, el Dr. Jairo Parra Quijano, presidente del Instituto Colombiano de Derecho Procesal, conceptuó que “el supuesto permiso que debía dar Asocaña nunca existió y sólo es producto de un rumor y de la imaginación”. Por eso se espera que, con todo el rigor que exige el derecho probatorio, el superintendente Robledo revise este asunto, dado su inmenso conocimiento en la materia. Por cierto, respecto de las sanciones impuestas por la SIC, la Procuraduría tiene un concepto jurídico distinto al del profesor Kalmanovitz, pues identificó “el desconocimiento de los criterios para graduar la sanción, la falsa motivación del acto administrativo y la presunta violación al principio de contradicción de la prueba”.

¿La defensa de la producción nacional frena la competitividad de la industria que utiliza el azúcar como insumo? No. El mismo profesor Kalmanovitz muestra que dicha industria duplicó sus exportaciones en los últimos años, contando con una gabela como el Plan Vallejo, que le permite importar materias primas sin aranceles, para sus productos de exportación. ¿Es el FEPA un cartel? No. Los fondos de estabilización son instituciones públicas creadas por la Ley y amparadas por la propia Constitución, con participación de los Ministerios de Agricultura y de Comercio.

Profesor Kalmanovitz, sus afirmaciones, sin un riguroso análisis jurídico y sin la información de las fuentes más serias sobre la realidad de los mercados, le hacen mucho daño a un sector empresarial que, como el azucarero, con más de 150 años de historia, ha superado problemas estructurales aún sin resolver en el campo colombiano.

* Exministro de AgriculturaPresidente Junta Directiva SACPresidente Asocaña

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