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Por: Alister Ramírez Márquez, Nueva York
El presidente Duque se comprometió con las ciencias y la cultura. Para muestra un botón, es la creación de la Misión de Sabios. Asimismo, ha manifestado buena voluntad para continuar con el proceso del reclamo al gobierno español de la Colección Quimbaya, conocida como el tesoro quimbaya y que reposa en el Museo de América en Madrid. Un fallo de la Corte Constitucional ordenó al gobierno del presidente Santos hacer las gestiones necesarias para su repatriación, y supuestamente siguen las conversaciones a través de la Cancillería y vía diplomática. Sin embargo, ya ha pasado más de un año desde la sentencia, plazo que dio la Corte para adelantar vía diplomática, y en caso de no logarlo se debe apelar a la Convención de la Unesco para solicitar su restitución.
¿En qué fase de este arduo periplo, que lleva más de tres décadas, va el asunto?, ¿cómo está afrontando el reto este gobierno? No es fácil, más aún cuando España reclama el galeón San José.
En la misma sentencia se conformó una comisión verificadora y auditora encargada para que el gobierno haga lo indispensable y logre su objetivo. De lo que se conoce hasta la fecha es que continúan los intercambios diplomáticos, pero sin ningún resultado significativo. No obstante, mientras prosiguen los diálogos y el esfuerzo entre los gobiernos de Colombia y España, los museos, como el Metropolitano de Nueva York, siguen retornando piezas a sus lugares de origen. Esto se ha podido realizar, con óptimos resultados para ambas partes, gracias a la determinación férrea, la diplomacia eficaz de los países víctimas del saqueo y los argumentos de un buen fiscal neoyorquino. Por otro lado, las políticas internas de estas instituciones, comprometidas con los patrimonios culturales de la humanidad, también han hecho posible la devolución.
En artículos anteriores destaqué el retorno de esculturas a Camboya, platos, jarrones, joyas, adornos y otros objetos a Italia, Grecia e India, entre otros. Lo más reciente es un ataúd de un sacerdote egipcio de alto rango, adornado en oro, dibujos de animales y escenas de la transición hacia la muerte. Se trata de la tumba de Nedjemankh (siglo I A.C), y que era la pieza principal en una exposición. Esta se cerró porque el Met la devolvió al reconocer que se la habían robado de Egipto. El museo la compró en un anticuario en París por la suma aproximada de cuatro millones de dólares, siendo víctima de un fraude a través papeles falsos de propiedad.
Es claro que parte de la Colección Quimbaya fue un regalo a la Corona española en 1893, por parte del presidente Carlos Holguín, pero fue un acto ilícito. Los Rockefeller, Los Frick, Los Lehman, por ejemplo, donaron sus colecciones privadas a museos estadounidenses con fines filantrópicos, para preservar las obras, exponerlas a un público masivo y también por asuntos de impuestos. Sin embargo, algunas de estas piezas las han retornado a sus países de origen al demostrar que fueron obtenidas de forma ilegal. ¿Qué están haciendo entonces la Cancillería y los representantes colombianos en España para establecer metas concretas que permitan la repatriación de la Colección Quimbaya? La buena voluntad diplomática no es suficiente, necesitamos el respaldo absoluto del gobierno actual.