Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El problema corresponde a una lógica casi natural. Al Shabab es el grupo más influyente en Somalia, incluso más que el débil gobierno de balso.
Todo parece indicar que la lógica del grupo Al Shabab, que se ha atribuido el atentado en Westgate, es mucho más profunda que crear terror en la población. ¿Por qué Kenia?
Al Shabab es un movimiento de resistencia islámica gestado en Somalia y su aparición es entendida por cuestiones de reacción a la invasión en 2006. Este grupo ha aprovechado la dinámica disonante de los clanes somalíes y ha logrado controlar la mitad y el sur del país. Al Shabab es un actor que logró ocupar vacíos de poder en Somalia, desde los espacios políticos hasta los legales, e inclusive ha actuado en sinergia con Al Qaeda desde 2012, en una relación especial que ha traído diversos problemas de seguridad en la región.
Por ejemplo, este grupo perpetró un ataque terrorista en Uganda mientras se llevaba a cabo la final del Mundial de Fútbol en 2010, como respuesta a la presencia de soldados ugandeses en Somalia amparados bajo la misión de paz de la Unión Africana. Un evento que determina la lógica de un equilibrio de poder subterráneo en la región.
En ese sentido, este grupo terrorista tiene una dinámica regional interesante. Por un lado, posee una lógica geopolítica frente a la cooperación con Eritrea para contrarrestar la influencia de Etiopía. Las investigaciones indican que Eritrea suministra armas a Al Shabab.
Ahora el turno es para Kenia, que, debido a la difícil situación en Somalia, envió a cientos de combatientes en misión de paz en 2007. Por otro flanco, entre 2009 y 2010 se orquestaron varios ataques a infraestructura, secuestros, violencia a gran escala y diversas actividades que lograron hacer temblar a Kenia desde Somalia.
En 2011, Kenia decidió ejecutar un plan militar contundente, la operación Linda Nchi (‘proteger a la nación’) con el fin de crear una zona de seguridad de cien kilómetros. Pero bajo esa lógica se produjo un efecto globo: se presionó tanto a Al Shabab en el centro y el sur de Somalia que la amenaza logró extenderse a zonas de difícil acceso en el territorio, incluso en la incursión en Kenia. Lo sucedido en Kenia es entonces una cuestión de acción-reacción. Y lo más grave es que no será la última víctima.
César Niño González*