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Al igual que varios países que se encuentran en procesos de desarrollo, Colombia depende del uso de recursos naturales, necesarios para atender la demanda de una sociedad que crece y reclama mejores condiciones de vida.
En el Gobierno Nacional existen serios compromisos para garantizar que el país se ponga a la altura de sus pares en la región y en el mundo, generando un desarrollo que privilegie la protección del medioambiente.
Según estos compromisos, que hacen parte de la Cumbre de París, para el año 2030 Colombia debe haber reducido en 20% su producción de gases de efecto invernadero, meta que requiere de un trabajo mancomunado entre el Estado, las empresas y los ciudadanos para desarrollar acciones que reduzcan nuestra huella ambiental.
A propósito de este compromiso, según el reciente reporte del Índice de Calidad Ambiental Urbana, entregado a finales de octubre por el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, la calidad del medioambiente en el país está por debajo del promedio.
En este contexto, las regiones juegan un papel importante, pues es allí donde se configuran los principales nodos del crecimiento que registra el país. Estas ciudades son las que están liderando las cifras nacionales en generación de empleo, infraestructura, reducción de la pobreza y crecimiento económico. Este crecimiento viene acompañado de un incremento en la demanda de recursos naturales y, por consecuencia, en la generación de residuos, requiriendo un esfuerzo mayor por parte de los sectores de la economía en las regiones, que garantice el menor impacto para el medio ambiente.
Aunque el compromiso existe y las cifras de empresas que han decidido apostarle a una adecuada gestión de sus residuos peligrosos van en aumento, las regiones deben dar el salto y posicionarse como referentes de competitividad del país. Que sea esta la oportunidad para no olvidar este encargo, que seguro agradecerán las generaciones en el futuro.
*Gerente general Tecniamsa S.A.