Un presidente feminista

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Por: Mar Candela*

Justin Trudeau, el primer ministro de Canadá (equivale a presidente) desde el 4 de noviembre de 2015, lidera el Partido Liberal desde el 14 de abril de 2013. es feminista abiertamente y no teme hacerlo, y eso es muy muy positivo para el feminismo. No pocas feministas se sienten indignadas con Justin Trudeau porque a su juicio «no necesitamos hombres que nos defiendan» –todas sabemos que ningún hombre representa a la mujer.  

Yo no veo a un hombre defendiéndonos. Veo a un hombre haciendo lo correcto.

Un hombre feminista lo primero que hace es no usurpar las voces de las mujeres. No esperar que las mujeres le recuerden que ellas forman parte de sus campañas políticas o que son sus fórmulas políticas y por tanto tienen voz propia. Justin Traudeau lo ha comprendido.

Me descompone eso de «soy mujer y soy feminista y Justin Trudeau no me representa -no necesito un tipo definiéndome». Explico por qué:

Porque es obtuso, personalista y nada realista.

Obtuso porque deja corta la ética feminista, en el sentido que considera que los hombres no deben involucrarse en los temas de los derechos humanos para las mujeres. Aunque existen temas puntuales donde considero que ellos no deben pronunciarse (y estoy segura que los hombres feministas lo comprenden), nunca entenderé un feminismo que no acepta a las nuevas masculinidades dispuestas a acabar con el machismo.

Personalista porque consideran que el feminismo se trata de representar la opinión personal de cada mujer y eso, mis estimadas, es imposible. El feminismo es la ética de defender la idea de que mujeres y hombres son iguales y que las mujeres deben vivir en igualdad de derechos, condiciones y oportunidades con respecto a los hombres. No se trata de que represente puntualmente a alguna mujer. Y lo señalo de forma nada realista por el simple hecho de que la única manera de que los hombres no tengan nada que ver con la realidad psicosocial y política de las mujeres es irnos a vivir a la tierra de origen de la mujer maravilla y convertirnos en Amazonas.

Por mi parte, no quiero un planeta solo de mujeres, y sí reconozco la importancia vital de la participación de los hombres en el feminismo.

Que a ti, mujer, el presidente de una nación, cuando dice que es feminista abiertamente y hace políticas feministas, no te represente es obvio. Él no representa a mujer alguna. Representa el poder justo y necesario del feminismo en la sociedad actual y una nueva masculinidad. No soy ni seré mujerista jamás.(eso es sexismo por tanto es patriarcado).

Soy y seré una feminista radical orgullosa. Y como tal, mi vida entera es dedicada a que encontremos cada una el método preciso para vivir putamente libres.

Los hombres sí pueden ser mis camaradas. A los hombres que cuestionan su masculinidad, a los hombres que no tienen miedo a ser «menos hombres» según criterio de la tradición cultural de lo que significa ser hombre, a los hombres que saben que el feminismo es lo correcto, todo mi amor y admiración. Conozco a no pocos de ellos.

A los hombres tradicionalistas que están confundidos, que tienen miedos a los cambios, presos del patriarcado que los educó, practicantes de micromachismos sin saberlo, mi compasión, empatía y diálogos de saberes.

A los machos orgullosos de su machismo, todo mi desdén y resistencia.

* Ideóloga, Feminismo Artesana

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