Publicidad

Un puente de oro

Columnista invitado EE
30 de septiembre de 2015 – 09:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

He tenido el privilegio de haber sido invitado a dos reuniones con el presidente de la República, junto a otros artistas, intelectuales y periodistas, para intentar aportar, desde nuestras visiones y sensibilidades, ideas que pudieran contribuir a fortalecer y reorientar el proceso de paz en momentos de zozobra.

La primera reunión fue hace más de un año, cuando la reelección de Santos estuvo en serio peligro, y la segunda hace unos meses, en medio de la más grave crisis de credibilidad, luego del ataque a los soldados en el Cauca. Este segundo encuentro fue en la Casa Privada y a ella asistieron unos 40 personajes tan disímiles entre sí como Alfredo Molano, Rudolph Hommes, Álvaro Forero Tascón, Antanas Mockus, Jesús Abad Colorado, Gloria Zea, Juan Gabriel Vásquez…

El presidente, en un tono sereno aunque grave, nos informó sobre el delicado momento que estaba viviendo el proceso y nos pidió con sincera humildad nuestro consejo. En su introducción habló sobre su profunda convicción de que en esta ocasión las Farc sí estaban comprometidas con llegar a un acuerdo, razón por la cual él estaba jugándose a fondo su capital político, su prestigio y su papel en la historia. Se refirió a la excesiva susceptibilidad de los negociadores de la guerrilla, quienes estaban exigiendo otro tratamiento —y otros apelativos para referirse a ellos— por parte del Gobierno y de los medios de comunicación. El presidente habló de la soledad del poder, de las difíciles encrucijadas que debía enfrentar a diario para acercarse al objetivo supremo de la paz, sin traicionar sus principios e intentando armonizar los intereses de los diferentes sectores, tarea nada envidiable en un país tan polarizado y acostumbrado a la guerra y al odio.

Algunos de los asistentes insistieron sobre la necesidad de dignificar al enemigo, de “desescalar” el lenguaje y de entrar en otra lógica. Alguien habló sobre la urgencia por reforzar el papel de la mujer en las conversaciones y otro sobre la importancia de introducir un componente espiritual y afectivo en el lenguaje. El presidente habló de su encuentro con el papa Francisco, del espaldarazo que les ofreció a sus esfuerzos pacificadores y de su disponibilidad incondicional para apoyar en lo que fuera necesario.

Pero hubo una frase que pronunció Santos ese día y que me impresionó hondamente: “Estoy dispuesto a construir un puente de oro para que regresen a la vida civil estos ciudadanos”. Hacía pocos momentos Antanas Mockus le había dicho: “Presidente Santos, usted es el presidente de TODOS los colombianos”. Un puente de oro… me impactó la fuerza de esta metáfora: un puente y no una cárcel o una tumba; de oro y no de hierro o de alambre de púas; un puente de perdón, reconciliación y humanidad y no sólo un tribunal de castigo, venganza y de odio sobre odio. El poder simbólico del puente como elemento estructural que acerca y conecta orillas opuestas, nos puede ayudar a comprender a los colombianos el paso que tenemos que dar si queremos salir del infierno que nos hemos fabricado.

Las manos tendidas de Santos y Timochenko, sostenidas por el puente de las manos de Raúl Castro y por el apoyo espiritual del sumo pontífice (en latín pontifex, constructor de puentes) son el paso, el signo y el premio más importante a la perseverancia con la que se han mantenido en la mesa los negociadores de uno y otro bando, a pesar de todos los embates… El puente está tendido y nos corresponde a todos los colombianos —sin excepción— contribuir a sostenerlo, para que crucen seguros hacia la vida civil los que hoy están dispuestos a renunciar a las armas y a apostar por una paz irreversible y duradera.

El oro, en el que estará fundido este puente, será la verdad, la justicia, la no repetición, la dignidad y el perdón que sólo las víctimas —y sólo ellas— podrán conceder a los perpetradores de todas las pelambres.

Un puente de oro, Colombia… llegó la hora de construirlo y de cruzarlo para siempre.

Conoce más

Temas recomendados:

Paz

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido