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José Obdulio Gaviria la emprendió contra el presidente Santos porque, según él, no siguió los pasos de Uribe. ¿Acaso esperaba que fuera un presidente en cuerpo ajeno?
La filosofía de uno es diferente de la del otro. La primera acción de Santos fue arreglar el problema con Chávez; todos vimos las banderas del avión presidencial con el fin de recuperar las exportaciones: es mejor que al menos nos compren algo, así ayuden a la guerrilla, son un gran aliado económico. De todos modos iban a ayudar a los guerrilleros.
Con Correa no siguió la pelea después del ataque a Ecuador. Se retiró la orden de captura contra el presidente Santos, quien deja que la gente haga lo suyo, es como la miel, prefiere atraer que repeler. Tiene más experiencia, fue tres veces ministro y, si no estoy mal, cumple sesenta años este agosto, es decir tiene la madurez. Trabaja en equipo, tanto que quiso diseñar las oficinas de Palacio como las de Inglaterra para motivar ese tipo de esquema.
Mientras Uribe es radical, o blanco o negro; por naturaleza es bravo. Para él su enemigo natural es la guerrilla, no se puede olvidar que mató a su padre. Uribe llamaba a las cinco de la mañana a sus generales, sabía de memoria los nombres de todos, de los pueblos más ínfimos, de los ríos, de las veredas. Así es él, siente un gran hueco por no ver su labor continuada. Es triste ver que lo que eran antes los Consejos Comunitarios, en donde las personas naturalmente y en su gran mayoría asistían por dinero, sin dinero la gente dejó de asistir. Ahora sus amigos de gobierno, Luis Carlos Restrepo y otros más, emprenden una campaña para re-elegirlo; puede ser que no les vaya tan mal en Senado y Cámara, pero el daño es terrible y cada día alejan al expresidente de Juan Manuel Santos.
Pero claro que son diferentes. En lo personal, no creo que las personas votaran por Santos pensando que seguiría los pasos de Uribe; todo lo contrario, las personas votaron por la misma línea pero por un cambio en la manera de hacer las cosas. Se pasó de la microgerencia, a la gerencia. Son estilos. El país de hoy no es el mismo de hace nueve años y por eso se dio el cambio también. Los problemas que enfrentó Uribe no le tocaron a Santos. Antes viajar de Bogotá a Girardot de noche era toda una odisea, hoy en día no lo es; antes ir a una finca en ciertos lugares de Colombia era un peligro, ya no lo es; los problemas son otros y es necesario evolucionar, seguir adelante.
¿Colombia todavía en conflicto con las Farc? Sí, pero como país hemos crecido, no podemos quedarnos en un solo tema. Es por eso que es tan triste verlos de pelea. Simplemente gobernaron en épocas diferentes, el partido así se llame de la U, de Uribe, hoy en día es de quien está en el poder. Algún día Santos será el expresidente y llegará quien se sintonice con la Colombia del momento, que será otra, y así es necesario entender los cambios.
Los últimos golpes de Santos a la guerrilla son muy importantes y no se pueden subestimar: son la clara muestra de la experiencia del presidente y de que su lucha aún no termina. Santos tiene la experiencia, la madurez y hasta la edad necesaria para ejercer el poder.
Son muy diferentes, los problemas que nos agobian, Colombia es aún una democracia joven, sus instituciones están tomando forma; los problemas son diferentes y como tal las soluciones. Para que el presidente fuera exitoso alguien tenía que labrar el camino, Santos es suave con la gente, duro con los problemas. Esa una gran diferencia.