Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Leo con pena y temor la historia del asesinato del profesor de la Universidad de los Andes Diego Echeverry. No fue una bala perdida la que lo mató. De hecho, creo que nunca hay balas perdidas.
Echeverry murió porque un supuesto “ciudadano de bien”, como lo califica el comandante de la Policía de Chapinero, cargaba un arma impunemente. “Ciudadano de bien” es el que está armado, en cambio un estudiante como Álex Martínez, que fue solidario con el carro de un desconocido que se rodaba en la vía y hubiera podido originar otras “muertes absurdas” es atacado. Me pregunto: ¿Qué tiene de absurdo el que una persona que tiene un arma la use? Lo que es patético es que prime siempre la vida sobre la propiedad privada.
“No me voy a dejar robar el carro —en este caso una Ford Explorer— y tengo un arma, así haya o no supuesta seguridad democrática”, pudo decir el otrora “buen ciudadano” (y hoy asesino). Este crimen demuestra hasta qué “bajofondo” hemos caído: “Sin lugar para débiles”, parece ser la consigna. Se nos dice que el asesino actuó por estar expuesto a la “paranoia” de la ciudad. Yo, como simple ciudadano desarmado (no sé si de bien), lo que veo es un reflejo más de la obsesión por la propiedad privada. Un nuevo mandamiento parece decir: “NO MATARÁS, a menos que te quieran robar tu carro, tu Ford Explorer”. Irónico destino el de ser profesor y estudiante en Colombia: sin armas y sin propiedades en Unicentro, la vida no vale nada.
Pedro Escudriñez. Bogotá.
Usme
Soy Cindy Vasquez, Fura (mujer) del territorio de Use-me, me parece interesante que publiquen las realidades de la localidad. Varias personas de la localidad, urbanos y rurales, nos unimos en la defensa del patrimonio tangible e intangible de Usme, conformando la mesa de defensa del patrimonio, realizando distintas campañas de sensibilizacion y reconocimiento de los territorios sagrados.
A pesar de que estas son realidades cercanas, muchos no las conocen. Aun así, todo el que quiera puede participar del proyecto y ustedes, con sus informes, es mucho lo que ayudan. No dejen entonces de visibilizarnos.
Anatxie (que así sea). Palabra muysqa.
Cindy Vasquez. Usme.
Colegiatura nacional de abogados
Me permito manifestarles, en mi condición de abogado litigante, residente en la ciudad de Cali, mi inconformidad con el proyecto de ley 015 de 2008, que crea la colegiatura nacional de abogados, por cuanto considero que la misma sería violatoria de la Constitución Nacional. Este tipo de agremiaciones generalmente no tienen ninguna utilidad para sus asociados, que en el presente caso sería obligatoria.
Las mismas terminan siendo una fuente de ingresos para un pequeño grupo que se apodera de ellas, convirtiéndolas en su fuente de ingresos, que por cierto no han podido obtener dentro del ejercicio digno, responsable e idóneo de la profesión de abogado.
Aprovecho la oportunidad para manifestarle igualmente mi inconformidad con el proyecto de ley que ha presentado para aprobación el representante a la Cámara Simón Gaviria, hijo del ex presidente César Gaviria, consistente en revivir la figura jurídica de la “quiebra de personas naturales”, la cual no tiene ningún sentido; muy por el contrario, servirá para ayudar a burlar a los acreedores.
Ya con anterioridad existió el “concordato de personas naturales”, el cual fue abolido al entrar en vigencia la Ley 1116 de diciembre 27 de 2006, sobre “régimen de insolvencia empresarial” que derogó la Ley 222 de 1995.
Sugiero respetuosamente que se profundice en estos dos temas.
Luis Alfonso Lora Pinzón. Cali.
Acusaciones sin fundamento jurídico
Las acusaciones que lanzó el Presidente de la República, relacionadas con alianzas de otros gobiernos con Los pepes o sobre el manejo de dineros del narcotráfico por parte de congresistas del Partido Liberal, son irresponsables, más en boca de un primer mandatario, pues son tomadas de consejas o del qué dirán, pero no tienen sustento en investigaciones en derecho.
Con este mismo criterio se podría decir que Uribe es paramilitar o narcotraficante, pues algunos círculos callejeros así lo sostienen.
Juan Manuel Sierra S. Bogotá.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.