Publicidad

Cuarenta y siete años después…

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Cuarenta y siete años después volví a llorar movido por un ser humano que iza la bandera demócrata. La primera vez, lloré la muerte de Kennedy.

Esta madrugada he llorado la victoria de Obama. Hace 47 años yo tenía diez y lloré al escuchar en la radio la noticia del asesinato de John Kennedy, sentado sobre la cama de mi hermana menor. Eran aproximadamente las dos de la tarde de un día también novembrino. Hoy tengo 58 años y celebré esta noticia también sentado sobre una cama, esta vez la mía, embebido con el discurso de un hombre que ha  sembrado en el corazón del género humano un mensaje de vida: “¡Sí podemos!”.

Rompiendo la pesadumbre necrófila de la civilización cristiana, Barack Obama decidió un día de estos decirnos a sus próximos lo que él mismo se había dicho desde niño llevado del corazón de su abuela y sus padres: “Sí, yo puedo”. Y bajo este lema biófilo, el joven abogado y politólogo de Chicago que hace 47 años recién nacía, ha comenzado la tarea prodigiosa de gobernar a Estados Unidos bajo el principio de que cada ciudadano no sólo ha ganado la elección de este 4 de noviembre sino que ha de trabajar por, con y para su gobierno durante los siguientes cuatro años porque “sí se puede”.

El mensaje se ha escuchado traducido a todos los idiomas. Se ha danzado en Kenya y repicado en la Puerta de Brandenburgo. Cruzó bajo los puentes de París y terminó sembrado en la gramilla del Grant Park en Chicago dejando su estela en el corazón de todos los humanos. Ha ganado las elecciones un hombre cuya única bandera fue la de creer que sí se puede y a estas horas las lágrimas vertidas son todas de alegría preñadas de fe en el presente.

Es la una de la madrugada del 5 de noviembre. En pocas horas los americanos nos levantaremos a trabajar, al tiempo que los asiáticos estarán a punto de irse a la cama mientras europeos y africanos se dispondrán a tomar su almuerzo. El planeta se ha visto redondo y chiquito hoy de nuevo, no manchado por la sangre demócrata de Kennedy sino arropado en el mensaje demócrata biófilo de Obama: ¡Sí podemos!

Bernardo Congote. Bogotá.

“Ejecuciones extrajudiciales”

El exaltado e imprevisto anuncio presidencial al descabezar a 3 generales y 24 oficiales y suboficiales por participación en ejecuciones extrajudiciales causó gran extrañeza en la opinión pública nacional e internacional, por cuanto es un asunto de vieja data y de mucha resonancia. La purga instantánea y colectiva de 27 importantes miembros del Ejército indica claramente que si era del saber y entender del Gobierno, de tiempo atrás, el vil proceder dentro de las Fuerzas Militares. La lupa de los demócratas nacionales y extranjeros está sobre los falsos positivos o terrorismo estatal y las violaciones al Derecho Internacional Humanitario. Gracias a la presión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Comisión Colombiana de Juristas. Al Colectivo de Abogados Alvear Restrepo, Congreso de Estados Unidos, y colombianos con valor civil, entre otros. Agradecimientos a la visita de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navanethem Pillay. A la recomendación de Amnistía Internacional al mundo desarrollado para que le suspendan la ayuda militar a Colombia. Y amén a la  segura intervención de la Corte Penal Internacional, el presidente Uribe Vélez destapó la olla putrefacta porque entiende muy bien que no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague. Se hace perentoria la modificación de recompensas, premios e incentivos a las Fuerzas Militares y civiles. Sustituir la cúpula y los subordenados militares que disfrutan con la guerra hasta el punto de cometer ejecuciones extrajudiciales porque “aunque la bota se vista de sol, igual aplasta”.

Omar León Muriel Arango. Cali.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido