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A propósito de su editorial del pasado 20 de mayo, quisiera hacer referencia a la forma en que se asocia la situación de los llamados falsos positivos como “el gran lunar de la gestión” del ex ministro Santos.
Nadie ignora y en el Ministerio de Defensa somos los primeros en reconocer la gravedad de estos hechos. Por lo mismo, desde que tuvimos conocimiento, decidimos tomar el toro por los cuernos y enfrentar este problema de manera definitiva.
Más allá de la decisión de retirar del servicio a un grupo de oficiales como lo anota el editorial, nuestro esfuerzo ha sido de más largo aliento. A partir de nuestras propias investigaciones iniciamos un proceso de revisión para identificar áreas críticas donde se hacían necesarias reformas y nuevos enfoques que permitieran avanzar hacia nuestro objetivo de no repetición.
De esta manera, tomamos 15 decisiones que implican acciones y reformas en áreas como la instrucción, doctrina, inteligencia, operaciones, control administrativo y disciplinario, planeación, responsabilidad del mando, cooperación con autoridades judiciales y atención a quejas de la población.
Como complemento a este esfuerzo, es igualmente importante nuestra voluntad de colaboración y diligencia a la hora de facilitar y apoyar las investigaciones de carácter penal y disciplinario que adelantan la Fiscalía General de la Nación y la Procuraduría General de la Nación respectivamente, tal como ellas mismas lo han reconocido.
Somos los primeros interesados en que estos casos no queden en la impunidad y que los responsables de estas atrocidades respondan ante la justicia por sus actos, tal como ya está empezando a suceder. Pero al mismo tiempo esperamos juicios justos y con prontitud, que exoneren a individuos inocentes víctimas de acusaciones infundadas. No podemos pasar por alto que existen organizaciones y sectores interesados en sobredimensionar esta situación para hacerle daño al Gobierno, a su política de seguridad democrática y al ex ministro Santos.
El país puede confiar en nuestra voluntad indeclinable para ponerle fin a los “falsos positivos”. Garantizar que nunca podrá presentarse una falta de conducta por parte de uno de nuestros más de 400.000 hombres sería imposible. Lo que sí podemos garantizar es que estamos realizando todas las reformas necesarias dentro de la Fuerza Pública para que esta posibilidad sea cada vez más remota, pero sobre todo más costosa para aquel que intentara desafiarlas. El hecho de que desde octubre del año pasado sólo hayamos conocido de una denuncia creíble, nos indica que vamos por buen camino.
En esa medida, resulta a todas luces injusto y por demás impreciso que el editorial afirme en alusión a los falsos positivos que es “una forma de guerra que se consolidó bajo su mandato (el del ministro Santos)” cuando ha sido precisamente durante su administración que hemos tomado las medidas más drásticas y adoptado las reformas más profundas para prevenir que estos hechos se repitan.
Tenemos la certeza de que seremos recordados como aquellos que no toleraron estos abusos, que tuvieron la voluntad y firmeza de enfrentar el problema y que sentaron las bases para ponerle fin a lo que alguna vez se conoció como “falsos positivos”.
Claudia Hernández. Directora (e) de Derechos Humanos, Ministerio de Defensa Nacional.
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