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No debió tildar el pronombre demostrativo “ése”, porque, por el contrario de lo que dice de manera tozuda y formalista Sófocles, solo debe tildarse cuando hay riesgo de anfibología (DRAE), y no la hay en el texto.
Sebastián Felipe, Opiniones a la columna de Manuel Drezner, en la edición virtual de El Espectador (08-08-09).
Estimado amigo Sebastián Felipe: si vamos a conversar, por favor, vamos a hacerlo con altura. Puede empezar por repasar las más de 670 columnas que he escrito durante 16 años en este diario a ver si encuentra una en la que me haya dirigido a alguna persona en la forma despectiva e irrespetuosa como usted lo hace con Sófocles en la cita. La semana pasada amablemente lo invité a participar en esta columna en vez de contestarle allá en la oscuridad de los comentarios. Empecé por darle un reconocimiento por haber encontrado un error en mi columna antepasada, error que no se debe a ignorancia, sino a lapsus digitorum, y después le mostré la diferencia entre licitud y obligación.
Esa deferencia que tuve no se la debía. Por menos, he recibido reconocimientos de personas importantes cuyos nombres no es del caso repetir porque ellas saben quiénes son. Usted en cambio no sólo no agradeció, sino que ofendió al querer defender su punto de vista respecto del segundo ítem de mi columna. ¿Acaso no es obstinación de parte suya insistir en la obligación cuando en el texto le mostré licitud?
Estaba usted tan ofuscado que se le pasaron dos gazapos de don Manuel: uno al contestarle a la colaboradora de Bogotá sobre el significado de la palabra “estamento” sin abrir el Diccionario. Ábralo usted y allí encontrará el significado de estrato de una sociedad intelectual que don Manuel ignora. El otro, cuando dice Real Academia de la Lengua. La Real Academia no es de la lengua, es Real Academia Española. Error muy común en que se cae porque muchas de las academias correspondientes llevan la lengua en sus nombres.