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En la edición del martes 6 de enero El Espectador presenta un especial sobre la crisis del Medio Oriente. Quisiera señalar un punto que me ofendió, me pareció inexacto y claramente despectivo.
Hablan sobre la guerra que allí se vive, lo que en realidad es un exterminio de Israel hacia Palestina. Incluso, en el periódico se muestran cifras: 11 judíos muertos en un mes, mientras que más de 500 palestinos corrieron esa suerte. No obstante, hablan del “ejército de Israel” y del “grupo terrorista Hamas”. Por favor, terrorismo es una palabra inexacta, nadie sabe bien qué es terrorismo, por eso la BBC la dejó de usar. Pero ya que ustedes la usan, me pregunto quién es el terrorista, quién tiene cercado a un pueblo, sin alimentos, medicinas, sin cámaras a las cuales denunciar, quién usa armas rechazadas por la Convención de Viena.
Por favor, no caigan en esa mala práctica periodística de usar terrorismo según lo diga la fuente más fuerte. Hamas no es necesariamente terrorista, y que ustedes lo llamen así demuestra muy poca objetividad de parte del periódico.
Como lector espero una información más cercana a la realidad y más neutral. Sin duda estos calificativos son tendenciosos y maquillan la noticia.
Giovanny García. Bogotá.
Sociología de la cultura
La magnífica investigación adelantada por el Instituto de Estudios e Investigaciones “Colombia Plural” (Inestco) sobre temas y personajes que inquietan y motivan a los universitarios colombianos debe ser el comienzo de un gran trabajo sobre sociología de la cultura en nuestro país, tan alejado del escrutinio intelectual de las nuevas generaciones en relación con la ciencia y la investigación. La reseña suscrita por el investigador Alpher Rojas reviste lo que todo artículo académico debe observar: relevancia teórica, disciplinar y académica y, en especial, pertinencia histórica.
Lázaro Hidalgo. Bucaramanga.
Pitolandia
Buscaba pasar unos días fuera del ruido bogotano y me encuentro con el concierto de pito que dan toda clase de autos, motos, taxis, buses y busetas por las diversas calles de Cartagena. No esperan que el semáforo cambie y ya están propagando ruido; en algún momento llegué a pensar que lo hacían sólo a los carros con placas de otra ciudad. Estos conductores están contagiados de intolerancia y falta de respeto. Sería acertado que la Alcaldía o la Secretaría de Tránsito de la Heroica promovieran normas pedagógicas que ayuden a controlar a estos personajes que le hacen insoportable la estadía a los turistas.
César David Farías. Bogotá.
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