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Incertidumbre

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Hasta hace poco, tuvimos una campaña presidencial aburrida. Ahora, estamos en medio de una puja que da vergüenza. Los últimos eventos de la campaña por la presidencia son decadentes, por decir lo menos. La contienda se apretó y a las campañas de quienes lideran las encuestas, Santos y Zuluaga, a menos de dos semanas de la primera vuelta, les falta lo más importante y lo que la gente reclama: respeto por los electores y propuestas viables y constructivas para resolver los problemas que enfrentamos. Es como si los votantes no existieran y lo único importante fuera acabar al adversario, desprestigiarlo, calumniarlo.

Muchos ciudadanos están desconcertados y desilusionados. Los colombianos están hastiados, hasta la coronilla, de esta forma de hacer política y con los últimos eventos algunos no saben que camino elegir. A lo largo y ancho del país, hay decepción sobre la política y reina una gran incertidumbre.

Lo que viene sucediendo en la contienda por la presidencia, le hace daño al gobierno, a todos los politicos, estén o no relacionados con los hechos, a la credibilidad en las instituciones democráticas, al sistema político y al país.

Las redes sociales y la tecnología, que bien utilizadas son herramientas para la divulgación de ideas, de programas de gobierno, que sirven para promover debates y facilitan la interaccción con los ciudadanos y su participación en el proceso electoral, han sido utilizadas con una visión estrecha y en el caso del hacker Sepúveda, delincuencial.

Los ciudadanos, al ver estos hechos, piensan: ¿ Qué puede esperarse de un presidente, que como candidato utiliza estos medios para tratar de ganar? ¿Cómo podrá un futuro mandatario, tener la legitimidad para hacer cumplir la constitución y la ley, si su propia campaña contrata personas cuya tarea es violar derechos fundamentales de sus adversarios?

En todas las campañas presidenciales del mundo hay ataques duros, que normalmente hacen parte de unos debates sobre temas de fondo. Aquí, se han olvidado los temas que tratarían quienes aspiran a gobernarnos y la tarea parece ser debilitar y desprestigiar a los contendores a como dé lugar.

En un país que está haciendo un esfuerzo por ponerle fin a un conflcito armado de mas de cinco décadas, donde tenemos el reto de superar la forma violenta de relacionarnos y de tramitar las diferencias, quienes aspiran a la presidencia tienen una gran responsabilidad y su conducta debe ser ejemplar.

Todos los candidatos y sus equipos deben dejar lo que hasta ahora es el pan de cada día: los ataques personales, los golpes bajos con los cuales se busca deslegitimar al otro para subir unos puntos en la intención de voto y obviamente, los rumores falsos y las acusaciones gratuitas y sin fundamentos. En la contienda electoral, hay que acabar las conductas mafiosas y la guerra sucia, que incluyen la contratación de delincuentes disfrazados de supuestos expertos en informática.
Por eso, un paso necesario es “no responder a insultos”, como lo dijo el presidente.

Antes de eso, hay que dejar de insultar. En un país con tantos retos por resolver, es inaceptable que quienes aspiran a dirigirnos, se muestren tan cortos de ideas como para tener que pasar el tiempo agrediendo a sus rivales a título personal.

Lo bueno que tiene la sacada de trapitos al sol es que generalmente se sabe la verdad sobre los aspirantes y sus equipos. Digo generalmente por cuanto en esta campaña no todo lo que se dice es cierto y el elector se queda con la historia mal contada o a medias. Por ejemplo, las acusaciones de Uribe sobre el supuesto ingreso de 2 miilones de dólares del nacotráfico a la campaña de Santos en el 2010, son graves. Pero mas grave aún es que un ex presidente de la república, tire la piedra y esconda la mano, generando un manto de duda en un tema tan delicado y sin sustento alguno. Porque si tuviera pruebas, no habría incumplido la cita en la fiscalía.

El ex presidente Uribe, Zuluaga y su campaña, deberían tener claro que avanzar en una contienda presidencial con base en infamias no es legítimo y que eso, también les hace daño a ellos.

En medio de esta incertidumbre y con el panorama tan revuelto, probablemente las encuestas de comienzos de la semana pasada ya no reflejan la realidad. Los electores están reflexionando. Una encuesta de ayer, divulgada por CM& muestra a Zuluaga avanzando sobre Santos. Pero el avance no puede ser con base en difamaciones, debería ser con base en debates amplios y respetuosos. ¿Será pedir mucho en un estado de derecho?

Exijamos sensatez y respeto por los votantes y por los retos que tiene el país. Ojalá en la segunda vuelta, escuchemos propuestas serias, realistas y constructivas para que los votantes tengan mejores elementos al decidir su voto.

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