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Muchos “generadores de opinión” navegan siempre de acuerdo con la favorabilidad de los vientos, no en contracorriente, porque así las cosas implican utilizar razones más profundas y sesudas. Esto es lo que estilan los acomodados pensadores nuestros.
La mano invisible no existe como lo ha creído el ultraliberalismo económico. Menos en países subdesarrollados, eufemísticamente en vía de desarrollo, como los nuestros, donde las distorsiones del mercado son tan evidentes, que los cínicos son los únicos que dicen que la suma de todos los egoísmos individuales (los empresarios, con la pasividad del Gobierno) da como resultado el gran bienestar colectivo (la población). Si así fuera no tendríamos tanta legislación económica, ni la mano visible (presupuesto dirigido) que propuso Keynes tendría sentido.
La verdad es que los modelos económicos que no impliquen responsabilidad social, el direccionamiento oportuno del Estado, sino egoísmo puro, están llamado a generar las crisis capitalistas. Nosotros también hemos tenido crisis financieras e hipotecarias preocupantes, donde se han protegido a nuestros banqueros, con el pretexto que son estratégicos, pero ellos no nos protegen a nosotros. A diario nos quejamos de sus abusos.
Guillermo Carbonó. Ciénaga, Magdalena.
La ciudad
La etimología de la palabra “coprofilia” (“copro”: ‘excremento’ y “filia”: ‘amigo’) da a entender que somos ese tipo de ciudad o “suciudad”. Lo vemos en la calle, en los parques, en los estadios cuando hay conciertos, en los clubes sociales tipo tres de la mañana después de un baile de fantasía, etc.
A la ciudad la afectan fundamentalmente dos tipos de sujetos: los hombres y los animales que la habitan. Son notorios el hombre de la calle sin hogar y el perro con hogar. Ambos impactan negativamente y atentan contra una imagen oficial. En el caso del sujeto con hogar, resaltaremos al gran culpable inicial, el dueño del perro, quien tiene una contradicción en su comportamiento, pues tiene dos tipos de ciudad, la ciudad de su casa o de lo privado y la ciudad de lo público.
Hay otro responsable: la autoridad gubernamental, tanto la Secretaría de Salud Municipal como la CDMB, ambas tienen su papel: una maneja el significado de ciudad aséptica que proteja la salud pública partiendo del cuerpo y los estilos de vida, y la otra la salud pública partiendo de la calidad del ambiente. Las dos se reflejan en principios científicos que caracterizan la razón de la perduración de la vida con calidad. Es pues este un análisis urbano que nos pone a pensar qué tan alejados o cerca estamos de realmente procrear cultura urbana equilibrada que nos beneficie a todos, donde los egoísmos estén siempre por debajo de los actos solidarios, con decisiones que nos lleven a reiniciar el crecimiento. Que bueno volver a llamar a Bucaramanga la ciudad de la cordialidad y que los ciegos al caminar parques no sean víctimas de actitudes mezquinas y falta de pertenencia.
Gilberto Camargo. Baranquilla.
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