Publicidad

La marcha atlética

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Cuánto dolor nos causó la muerte del técnico de marcha Fernando Rozo, por ser quien era, por sus conocimientos, capacidad de trabajo y convicción sobre los alcances de los atletas y por esa gigantesca obra, que debe alcanzar su máxima expresión en los Olímpicos de Londres 2012.

Gracias a su gestión y a la de sus colegas Giovanny Castro, Olga Ladino y Diego Díaz, tenemos seis marchistas clasificados, cifra récord de esta especialidad: Arabelly Orjuela, Íngrid Hernández, Gustavo Restrepo, James Rendón, Éider Arévalo y Luis F. López. Este grupo conforma el mejor equipo de marcha de América en este momento.

Estos ilustres compatriotas nos dan pie para recordar a Alaín Rodríguez, Enrique Peña, Ernesto Alfaro y Rafael Vega, quienes entre los años 60 y 70 introdujeron esta singular y novedosa especialidad en Colombia. Luego, Peña, como entrenador, se convirtió en el creador de una generación familiar de campeones en su tierra, Boyacá, con quienes alcanzó los máximos honores en certámenes del ciclo olímpico. Me refiero a los hermanos Moreno, Querubín, Héctor, Clodomiro y José Antonio, además de su amigo Francisco Vargas, quienes combinaban el cultivo de la tierra, como campesinos que eran, con la búsqueda de éxitos para el país. Además de ellos, la también boyacense Elsa Abril y la tolimense Liliana Bermeo fueron las campeonas pioneras de esta modalidad en Colombia.

La mejor actuación nacional colectiva en unos Olímpicos la lograron estos boyacenses, en los 20 kilómetros de Los Ángeles 1984: Querubín fue noveno; Héctor, 12, y Vargas, 18. En Barcelona 1992, Héctor, luego de ganar todas las coronas centroamericanas y panamericanas a los poderosos mexicanos, igualó lo realizado por su hermano ocho años antes, también en los 20 kilómetros. Su despedida de unos Olímpicos ocurrió en Atlanta 1996, en donde fue 16 en los 50 kilómetros.

Lo sembrado hasta entonces fue recogido por un exatleta policía, Fernando Rozo, quien después de haber labrado su propia historia como participante, por petición mía, en ese entonces presidente de la Federación de Atletismo, asumió como técnico de marcha de la Federación Deportiva Militar. Le hice la propuesta porque estaba convencido de su inteligencia, don de mando y de gentes, disciplina, ejemplo y dedicación.

Y no me equivoqué. Fernando logró recoger el legado y descubrir e impulsar unos talentos que han alcanzado su máximo nivel de rendimiento en el mundo para convertir a Colombia en potencia continental.

P.D. Al cierre de esta columna conocimos la infausta noticia del fallecimiento del exatleta Martín Pabón, uno de los grandes fondistas de los años 70 y 80, ganador de la primera Carrera Internacional de Girardot, en 1972. Paz en la tumba del Negro Pabón.

* Ciro Solano Hurtado

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido