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LOS GOBERNADORES DE LOS OCHO departamentos de la Región Caribe San Andrés 12 y 13 de septiembre confirmaron la necesidad y urgencia de la agenda de integración, dados nuestros bajos indicadores de desarrollo humano y los riesgos de incumplir las Metas del Milenio.
Buscan hacer realidad el sueño de los caribe, que se condensa en la unificación territorial como solución para alcanzar un desarrollo sostenible, que no se dupliquen las inversiones y se fortalezcan las raíces culturales. Esto es clave frente al TLC y el proceso de globalización de la economía colombiana porque poseemos ventajas inigualables: infraestructura portuaria suficiente, riqueza en el subsuelo (carbón y níquel), refinerías de gasolina, servicios públicos eficientes para el inversionista (más no para el ciudadano de provincia) y una industria petroquímica sólida, así como cada vez más inversionistas extranjeros afincados en ella.
También es reconocida en la región la forma como el Gobierno Nacional ignora o menosprecia la cuenca del Gran Caribe, nuestro ámbito internacional natural: suprimió las embajadas de Belice, Haití, Trinidad y Tobago (sede de la Asociación de Estados del Caribe), y Guayana (sede del Caricom), los dos organismos de cooperación multilateral de mayor importancia. La República Dominicana permaneció largos meses acéfala, pasando por alto que hacia ese país están dirigidas nuestras mayores exportaciones, por encima de países como Brasil, México y Argentina; y luego mandaron al payanés José Chaux Mosquera sin afinidad cultural con estos pueblos, otra lengua y poco interés en manejar una agenda comercial que nos favorezca. Para más inri hoy está sub júdice vinculado a los paracos.
Como resultado de la reunión de San Andrés surgió un plan de trabajo para contrarrestar y mejorar los índices del diagnóstico de pobreza y miseria en la Región Caribe —a partir del cual el sistema de las Naciones Unidas desarrolla sus actividades—, mediante un aumento de los recursos para desarrollo humano, competitividad, desarrollo institucional, medio ambiente y cultura para la región.
Y lo fundamental y hasta ahora imposible: que progresivamente haya una mayor regionalización del Presupuesto General de la Nación. A este respecto, ya el Ministro de Hacienda les dio la primera estocada al informarle al Gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, que de los ocho mil millones disponibles para nuevas inversiones sociales, sólo quedan dos mil, y falta ver cuánto de este escaso 25% nos corresponde si, también hay que reconocerlo, la bancada regional no existe como frente de trabajo unido.
Entre la clase política de cada departamento preexisten diferencias irreconciliables y frente el nivel nacional compiten por arrancarle al presupuesto su pequeña contribución personalizada, más para fortalecer su coto electoral que con miras al real desarrollo departamental. Será muy difícil entonces que los gobernadores consigan unir a esos actores para que busquen la unificación de los principios básicos del ordenamiento territorial que debe contener la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (Loot) para poder avanzar en la regionalización.
Sobre la agenda general de los gobernadores traeré mayor información en próximo artículo, porque de llevarse a cabo y encontrar eco en los portavoces políticos, es seguro que lograremos la unificación de la Región Caribe para alcanzar el desarrollo económico y social de Cundinamarca, Boyacá, Santander, Antioquia y Valle, el eje que hoy por hoy recibe el mayor presupuesto y la favorabilidad política de los gobiernos nacionales.