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La Sabana, sin quien la defienda

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Con verdadera preocupación leí en El Espectador la inminente autorización de la Alcaldía de Bogotá de permitir el desarrollo urbano de la zona norte de Bogotá hasta el área límite con Chía y Cota, y tiene razón don José Salgar en llamar la atención sobre este dislate que demuestra no sólo la falta de planeación y la ausencia de una política de conservación ecológica, sino además la corrupción para favorecer los intereses de los urbanizadores.

Se había preservado con algún éxito hasta la fecha esta expansión como un cinturón verde que protegía la conurbación y conservaba lo poco que le queda a Bogotá de zonas verdes como pulmones ecológicos para usos recreativos, ya que es mucho lo que le falta en esta materia a la capital.

Destaca también la ausencia de una defensa de la sabana: preocupa el mutismo de entidades como la CAR, el Ministerio de Medio Ambiente y la Gobernación de Cundinamarca. Al fin y al cabo ésa es la radiografía de un país sin identidad, sentido de pertenencia, ni conciencia ecológica. La cultura política se reduce a votar el día de elecciones.

Confiemos en que los medios logren una vez más evitar estos adefesios, ya que de nuevo el interés particular birla el bienestar general, y nadie cree en el debate de ideas. Este silencio cómplice nos lleva al desastre.

¿Cuál será el futuro, para las próximas generaciones, de las consecuencias de hechos irreversibles como la destrucción de zonas verdes con cemento y ladrillo? El alcalde Samuel  Moreno Rojas está a tiempo de rectificar el rumbo de la ciudad-región.

 Luis Correa Cubillos. Bogotá.

Enfrentamientos en Gaza

Se encoge todo el Ser, no es tan sólo el alma, cuando sabemos de masacres y oprobios disculpados en la vesania que encubre la guerra. La de Gaza ha de pasar a la historia como otra de esas capitulaciones del hombre a la alternativa de cansar el diálogo antes de intentar cualquier acto violento. Hoy, al estrenar año y ver la continuidad del polvorín del Medio Oriente, se cargan baterías a ambos lados del conflicto para tomar la opción, con creída justificación, de barrida contra el otro. Nada menos y, no de menos calibre, ha sido la orden de los líderes palestinos, en el Día de la Ira, con la convocatoria a sus ciudadanos para inmolarse y matar con explosivos a la mayor cantidad de judíos posible. Esto y todo lo que se haga en defensa o como respuesta excita a los guerreros y alarga el inevitable camino a la mesa de diálogo, pues es ley de toda guerra terminar en una mesa con algún bando capitulado o los dos cansados de la torpeza y desgastados por lo inútil; lo cierto es que ése es el único final posible, y lo debe ser, pero con la menor cantidad de vidas entregadas. ¿Qué pensará el Hacedor de hombres? ¿Es por “Él” que estos pueblos y muchos humanos sacan argumentos de muerte?

 Mario Salinas. Medellín.

Del Medio Oriente

Siempre que algo ocurre en el Medio Oriente sale a flote el impactante desconocimiento con que más de un opinador decide tomar partido por uno u otro bando. Quizá sea hora de promover una actitud más crítica, y si no crítica por lo menos informada, de los hechos que ocurren lejos de nuestras cuatro paredes.

El enfrentamiento entre Israel y el grupo radical Hamas, aunque desigual, tiene una serie de matices que precisan una enumeración. No son fuerzas del bien confrontando fuerzas del mal, como irresponsablemente algunos desean hacérnoslo creer.

 Andrés Dangond. Barranquilla.

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