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Los poetas futuros

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Desde Chinú, en el departamento de Córdoba, invitado como jurado, junto con mi amigo Germán Prieto, al XVI Encuentro Nacional de Declamadores y Poetas, escribo esta crónica poética, sobre los “poetas futuros”.

Imaginemos que cada uno de nosotros se levanta en la mañana y lee un poema. Digamos este: “Ya no seré feliz/ tal vez no importe/ hay tantas otras cosas en el mundo/ un instante cualquiera es más profundo y diverso que el mar…”. Supongamos que el interés por Borges, después de leer este poema, titulado 1964, nos lleve a leer alguno de sus ensayos. Por ejemplo, La metáfora de su libro póstumo Arte poética. Allí nos dirigiremos a un recorrido por las “huellas de lo real” y sus representaciones en la “Vigilia” de los ojos abiertos, como la nombrara Macedonio Fernández (“un Sócrates criollo enloquecido” en la Argentina de la primera mitad del siglo XX). ¿Qué es lo real en términos poéticos? ¿Cuál es el lugar (si acaso lo tiene) del poeta frente a lo real? Pensemos entonces, frente a este trance “temporal”, en otro poema. Esta vez inspirémonos en el poeta español Luis Cernuda y su A un poeta futuro. Esta es la voz de Cernuda: “nunca han de comprender que si mi lengua/ el mundo cantó un día fue amor quien la inspiraba. / Yo no podré decirte cuánto llevo luchando/ para que mi palabra no se muera/ silenciosa conmigo, y vaya como un eco/ a ti, como tormenta que ha pasado/ y un son vago recuerda por el aire tranquilo. Tú no conocerás cómo domo mi miedo”.

Imaginemos que aparece en el horizonte, desde la lejanía de Mozambique (3 and 1) la voz temblorosa y galopante de Raúl Gómez Jattin, como salido de una obra de teatro que él no alcanzo a ver, pero sí a actuar. Llamémosla Quítate de la vi(d)a. Escuchemos su voz estrepitosa y huracanada leyendo su poema Franz Kafka. Evoquémosla en esta noche desierta.

En la provincia colombiana, en las regiones donde pareciera gobernar “la desolación de la quimera”, para seguir de la mano de Cernuda, se refugian almas ebrias de poesía, que buscan entre las piedras del porvenir, versos que troven con la vida. Vidas que rimen con el tiempo. Almas, quizá desahuciadas por Gogol o Chejov, pero eternamente vivas en poetas como Miguel Hernández o Fernando Pessoa. Esto les digo, poetas futuros, aquí, aquí no debe habitar el Olvido.

Alberto Bejarano. Chinú, Córdoba.

Reparación moral

En carta que publicó El Espectador el pasado sábado 13 de diciembre, exigíamos de la Alcaldía de Medellín “reparación moral inmediata al inmenso daño que se ha causado a nosotros y a la sociedad” por el atroz asesinato de mi sobrina Marjorie Kisner Mira. Ya hoy conseguimos lo que pedíamos; se nos citó a la ceremonia de homenaje —es algo más que una eucaristía, como allí dice— donde el alcalde, Alonso Salazar, leerá un pronunciamiento que acordó con nosotros, la familia de la víctima, que es lo que en el fondo consideramos reparación moral.

 Hernán Mira Fernández. Medellín.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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