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Manifiesto por la lectura

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Escribir sobre libros supone un distanciamiento. Más que una toma de la palabra, es una suspensión de la misma. Es dejar pasar las letras a través de nuestros afectos y obligarse a pensar en el otro: el lector.

En Colombia no se escribe sobre libros. Se escribe sobre autores de libros (sobre “personalidades”). Se invocan amores y odios más o menos ajenos al ejercicio de la palabra. Es un ejercicio más “mesmerista” que académico. La Reseña es un género menospreciado. Se extrañan los tiempos de Mito, Eco, y el Magazín Dominical de El Espectador. Para algunos ya no es tiempo de leer, sino de morir.

No queremos sugerir a los lectores qué no leer y cómo no leer (al menos no del todo).

Queremos seducir a los lectores con lecturas sutiles, olvidadas, inconvenientes, malentendidas: literatura, filosofía, humanidades, artes, política, crónica y varios.

No queremos best sellers, con o sin Peter Sellers (salvo por la Pantera Rosa).

Queremos libros a escala infrahumana, vía Gregorio Samsa. Sin censura, pero con criterios de lectura independientes.

¿Más Platón y menos Prozac?

¿Reseñas para dummies, para yuppies, para snoopys?

¿Reseñas en 90 segundos?

¿Reseñas para hombres muy importantes?

¿Reseñas de contraportada? ¿Más picantes?

Queremos Más Bolaño y menos Coelho. Más Eco y menos ruido. Más Foucault y menos hipo.

Porque no queremos ser del jet-set. Porque no queremos hacer ruido.

 Andrés Oviedo.  Buenos Aires.

Los más vendidos

Interesante y al mismo tiempo preocupante, lo de la dictadura de los mas vendidos, tema del Editorial del sábado 16 de agosto. Es cuestionable que la razón para escoger un buen libro sea al ranking en ventas que tenga el mismo, aunque también es prudente y acertado decir que muchos si no todos los mercados de nichos están pasando su especialidad a internet.

Santiago Montoya Chica. Bogotá.

Fanny Mikey

Hablar de Fanny Mikey es referirse a un ser humano apasionado, extraordinario, con sentido de vida, amante de la cultura, alguien nunca ausente y siempre presente. Ella nos ayudó a comprender que la cultura nos define, nos explica y nos proyecta. Su ilusión, que es también nuestra, se hizo realidad a través del Festival de Teatro, un escenario para todos, sin exclusiones y de gran calidad. Pocas palabras serían suficientes para agradecer a esa argentina con alma colombiana tanto bien hecho en favor de la cultura. 

 César Castaño Rubiano.  Bogotá.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

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