Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Quería escribir desde que apareció el artículo de Catalina Ruiz Navarro sobre “Pistolas calientes”.
Estoy con ella. Opino que un “hombre” detrás de una pistola no es un hombre, es un ser escondido detrás de un arma. Ha perdido toda su “yoidad” y se la ha entregado a un escudo de metal. Inaudito pero real. Eso sin comentar que las armas, en general, las prefieren los hombres. La guerra, la pistola, la bala, son todas palabras femeninas usadas y amadas por el sexo masculino.
Mariluz Uribe de Holguín. Medellín.
Puntos de encuentro
El Punto de Encuentro para bicicletas en la estación de Transmilenio de Alcalá fue construido hace mas de tres meses, con la intención de que se utilizara para parquear bicicletas, tener diferentes tiendas y facilitarles a los habitantes de Cedritos y sus alrededores la combinación de la bicicleta con Transmilenio. Hoy en día, y esto es un despropósito, no ha sido inaugurado.
Es increíble que una ciudad que requiere de diferentes formas de movilidad no les facilite a aquellos que desean movilizarse en bicicleta un sitio como este, construyéndolo pero no permitiendo que lo usemos.
Lo increíble es que está toda la infraestructura, pero nadie se hace responsable de su inauguración. Qué sentido tiene tan bizarra práctica.
Pese a que la queja ha sido impuesta ante la Alcaldía, nadie parece dar información acertada y, peor, aún no se inaugura.
No todos los habitantes de Cedritos tenemos automóvil y para poder movilizarnos hacia Transmilenio debemos pagar dos buses o en algunos casos un taxi con una tarifa mínima.
Entristece ver que existe una idea tan buena que es desperdiciada por la falta de congruencia en las políticas de movilidad.
Elvira Helena Mendoza S. Bogotá.
Niños sin puente
Acostumbro leer esta sección del periódico El Espectador, porque aquí se encuentra la opinión de muchos ciudadanos que no disponen de otra manera para hacerse oír de las autoridades y de las oficinas públicas.
En este deseo referirme a la situación en que se encuentran los niños campesinos en una olvidada vereda del municipio de Ortega, departamento del Tolima.
Hace aproximadamente seis meses apareció la noticia en la prensa nacional y allí se vio la manera como estos niños atravesaban la corriente con el agua a la cintura y llevando por encima de sus cabezas los libros y útiles de estudio.
Este es un reflejo de la situación por la que pasan muchos niños campesinos en este país hipócrita, que reza mucho y no hace nada por el beneficio de las gentes desposeídas.
El colaborador de la sección que abordó este mismo tema en días anteriores tiene razón: la solución sería la construcción de un puente colgante, que no debe ser de mucha extensión como se apreciaba en las fotografías publicadas.
Desearía que las volvieran a publicar.
La solución no parece muy complicada.
Liz Chavarro. Cali.
Contaminación en Bogotá
El aire de Bogotá está tan contaminado que ya no tenemos nada que envidiarles a ciudades como México o Beijing en materia de smog. ¿Hasta cuándo seguirá el gobierno distrital arrodillado ante las mafias del transporte que no tienen conciencia del daño ambiental que le causan a la ciudad? ¿No era esta una de las banderas del Alcalde? ¿No han hecho explícito los medios de comunicación la cantidad de niños que son víctimas de enfermedades pulmonares? ¿Habrá algún día alguien que se le mida al asunto?
Martha Hernández Salgar. Bogotá.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.