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Preservar las selvas antioqueñas

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Cornare, la corporación pública que maneja los recursos naturales de Antioquia, debe estar enterada, no así la opinión pública de ese departamento, sobre la destrucción progresiva e incontenible, al parecer, de las selvas del oriente de Medellín.

En menos de 4 años, aunque la tala viene desde que terminó la construcción de la autopista Medellín-Bogotá hace unos 15 años, montañas enteras han sido despojadas de tupidas selvas y se han destinado a ganadería o han sido abandonadas tras intentar cultivarlas.

Los constantes choques entre guerrillas y la Fuerza Pública en el trayecto entre Cocorná y Doradal, en el Magdalena Medio, impidieron durante muchos años los asentamientos de la población a lo largo de la vía. Hoy las construcciones, talas, desmontes y quemas de la selva son visibles a lo largo de más de 100 kilómetros. En distintos puntos de la vía se observan las recuas de mulas y pilas de madera acerrada lista para la venta. La acción destructiva del hombre es nueva y notoria, antes y después del Nare (zona de Río Claro), que perdió sus aguas azul aguamarina y hoy es un impetuoso río de color ocre, debido al arrastre de tierra proveniente de la escorrentía que viene de las montañas arrasadas por las motosierras y los troceros.

Escaso o nulo y corto será el beneficio obtenido por la gente que ha llegado a poblar estas tierras, pues la pendiente de estas montañas impide el establecimiento de cultivos rentables o la ganadería. En cambio, el país y Antioquia perderán para siempre bosques, selvas, montañas, agua y paisaje de una riqueza que sólo el tiempo permitirá cuantificar y medir en su impacto negativo. Es inexplicable e incomprensible que Cornare o que el Ministerio del Medio Ambiente omitan acciones para detener la destrucción de esta riqueza natural, que es gran reserva de agua, de oxígeno, de ecosistemas y de paisaje.

El ex ministro del Medio Ambiente, Manuel Rodríguez Becerra, en un diario nacional, citó el siguiente aparte del estudio sobre el Amazonas y el cambio climático presentado en el Foro Nacional Ambiental, evento celebrado en Bogotá hace pocos días: “Estas áreas (como las de la Amazonia colombiana) podrán actuar como refugio ecológico ante escenarios de cambio climático, por lo que son necesarias medidas prioritarias de preservación y manutención de condiciones de conectividad de estas áreas con el resto de la selva amazónica”. Qué decir entonces de la importancia nacional de las únicas selvas existentes en el centro del país y en la cordillera donde están las áreas de nevados, que son reserva de agua y nacimiento de grandes ríos.

 Gilberto Naranjo. Medellín.

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