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Rafael Nieto Loaiza aclara

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En su columna del lunes, Mario Morales me mandó un sablazo con base en un equivocado confidencial de Semana, donde se afirma que me ofrecieron la embajada de Suecia.

La verdad es que no me han ofrecido ni esa ni ninguna otra. De hecho, desde que dejé el Viceministerio de Justicia, a principios de 2004, no he aceptado ningún cargo público y no he celebrado contrato alguno con el Estado.

Mi uribismo es por convicción y no supone renunciar a la independencia de criterio o a la crítica. No soy ni seré nunca un “periodista piloto” o alquilado. Me mueven las ideas y el deseo de hacer de éste un país en paz, justo y próspero.

En fin, Morales comete el mismo error de la revista: no verificar la información antes de publicar o comentar. ¿Qué dirán sus alumnos de periodismo al ver que el profesor viola el principio más elemental de la profesión?

Rafael Nieto Loaiza.  Bogotá. PD: La embajada se la ofrecieron a mi padre. No me da rubor decir que es el internacionalista más destacado del país. Baste resaltar que fue por doce años juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y dos veces su presidente, así como juez de la sala de apelaciones de los tribunales internacionales de la antigua Yugoslavia y Ruanda y presidente del tribunal internacional arbitral del litigio fronterizo entre Argentina y Chile. Y es el único colombiano miembro del Instituto de Derecho Internacional. Méritos suficientes para ser no sólo embajador sino canciller.

Orinoquia sin doble calzada

Cuando a nivel mundial se agudiza la problemática ambiental, energética y alimentaria, a sólo 90 kilómetros de Bogotá, en Villavicencio, capital de los Llanos, se abre una de las pocas reservas que le queda a la humanidad para resolver la problemática derivada de su escasez.

El Meta con Casanare ocupan el primer puesto por su producción de arroz, palma de aceite y soya, además de ser importantes proveedores de derivados de la piscicultura, ganados y frutales hacia el mercado de Bogotá y el centro del país, amén de su aporte al volumen exportable nacional.

La altillanura en el Meta constituye un área de seis millones de hectáreas que ya despegó en su proceso de explotación con inversiones privadas en los últimos años en maíz y soya para explotaciones porcícolas que ya superan los 800 millones de dólares, con grandes transformaciones en su estructura económica y social; no menos importantes son las empresas que empiezan a producir biocombustibles y alcoholes carburantes.

Las compañías petroleras tienden a incrementar la exploración y explotación del crudo existente que colocan al departamento del Meta, junto con Casanare y Arauca, como los mayores productores del hidrocarburo a nivel nacional con nuevas perspectivas de hallazgos.

Entonces, el Llano es territorio estratégico en recursos alimentarios, energéticos, hídricos y de biodiversidad, mas no recibe la debida atención a sus problemas más apremiantes, entre ellos, la necesidad de conectividad con Bogotá y centro del país, pese a movilizarse por la carretera Villavicencio-Bogotá en el año un millón de turistas, más de 300 carrotanques diarios de aceite de palma, 1.500 tractomulas y camiones con transporte de crudo de petróleo y  ganado.

Empero, la región llanera depende para su conectividad con Bogotá y centro del país de una carretera que demanda con urgencia la construcción de la doble calzada, por cuanto la actual vía fue concebida para movilizar una capacidad inferior a ocho mil quinientos carros diarios, cifra rebasada antes de lo previsto, amén de la necesidad de superar los problemas ocurridos por los cierres debidos a derrumbes periódicos que registran y generan cuantiosas pérdidas con sacrificios de vidas humanas; alternativa que no debe depender exclusivamente de una concesión, sino también de aportes nacionales o créditos externos por todo lo que aportamos los llaneros al país.

La respuesta del Gobierno nacional no consulta la realidad y necesidades de los orinoquenses por cuanto, si bien es cierto, las carreteras del Sisga y Cusiana constituyen rutas alternas para llegar a Villavicencio y son opciones viables, dilatarían la conexión de Villavicencio y la Orinoquia con Bogotá con incremento de costos de fletes para evacuar su producción agropecuaria y petrolera.

Los llaneros solicitamos un trato equitativo frente a otras secciones del país y así recibir una justa retribución a los valiosos aportes que hacemos anualmente a la producción nacional, tasados en cinco billones de pesos.

¿Será que merecemos en justicia algo del Gobierno nacional para hacer la doble calzada o tenemos que quedar hipotecados en manos de Coviandes hasta el año 2040?            

Rubén Rodríguez Devia.  Villavicencio.

Sobre Cartagena

Para que las generaciones nuevas no repitan, no regresen a lo mismo nunca más, sugiero que en Cartagena se construya un “Muro de la Ignominia” que muestre cómo fue el proceso que llevó a la ciudad al fondo de la podredumbre y deterioro que casi la hace inviable. Que ciudadanos, sector privado, prensa y el mismo sector oficial donen fotografías, editoriales, noticias y columnas periodísticas sobre el estado social y físico a que llevaron a Cartagena la política sucia, corrompida. Que no escape nada ni nadie: escándalos, ventas deshonrosas y quiebras de empresas y entes municipales; ciudad sin vías, andenes, ni bordillos; invasión y apropiación de los bienes comunitarios; pobreza extrema, mototaxismo, transporte urbano.

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Jaime Serrano Gómez. Cartagena.

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