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Reorientando mercados

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El año pasado se contabilizaron 935 millones de viajeros en el mundo, un crecimiento alentador del 6,7% con respecto a un alicaído 2009, y aunque la industria se vistió de fiesta, varios países latinoamericanos tuvieron discreta participación en la repartición de la torta.

En algunos casos su tajada se redujo por la incidencia de factores naturales o de orden público, o simplemente se mantuvo como resultado de políticas gubernamentales. El repunte global que ha seguido a la crisis financiera de 2008 genera prudentes expectativas para 2011, y por eso algunos gobiernos de la región decidieron reforzar su posicionamiento competitivo y reorientar sus estrategias para no quedar por fuera de la foto al finalizar la temporada.


México no se raja


Un ejemplo es México, donde la violencia del narcotráfico dejó un saldo de 15.000 asesinatos en 2010 y una industria turística lesionada. El presidente Felipe Calderón declaró 2011 como el año del turismo, espaldarazo que dio pie a una fuerte campaña publicitaria, con grandes promociones y paquetes especiales que incluyen seguros de vida y de salud. Al levantar la guardia, el gobierno pretende contrarrestar la imagen negativa que se difunde en el exterior y demostrar que la inseguridad se circunscribe a regiones aisladas que no afectan al turista. Si bien es cierto que persisten tiempos difíciles, el propósito es evitar que la coyuntura criminal le quite al país su bien ganada condición de principal destino turístico latinoamericano.


Ofensiva chilena


En Chile el turismo se vino a pique luego del terremoto que el 27 de febrero del año pasado afectó las costas de Concepción y provocó una drástica caída de la industria, superior al 20%. El gobierno reaccionó, convirtió la Dirección de Turismo en Subsecretaría y arrancó 2011 con una ofensiva mundial en búsqueda de nuevos mercados distintos a los tradicionales o prioritarios, que dividió en estratégicos y potenciales (entre éstos Colombia), y redefinió su producto, que ya no se vende por zonas geográficas sino por “experiencias”, como el enoturismo, la naturaleza, el entretenimiento o la vida urbana. La meta fijada para 2014 es elevar del 3 al 6% la participación del sector en el PIB.


Más que buceo


La vecina isla de Bonaire, por su parte, convertida desde el año pasado en municipio holandés, se ha caracterizado por ser un paraíso para buceadores, nicho que le produce el mayor volumen de ingresos turísticos. Sin embargo, las autoridades han decidido diversificar su producto, mirar nuevas opciones y promover ofertas alrededor de atractivos menos conocidos, como su gastronomía o sus 300 kilómetros de caminos por tierra, ideales para incentivar el turismo ecológico y de aventura. Por esta razón este año se lanzaron al mercado suramericano, abrirán una oficina de turismo en Bogotá, dirigirán una estrategia publicitaria hacia grupos familiares y como incentivo aceptarán visas de ingreso schengen, americana o canadiense.

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