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Un extraño proyecto de Ley

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“… Aunque cosas se han visto y para la muestra se vale recordar las presiones sobre el mismo programa en el gobierno Pastrana que motivaron la salida de Hernán Peláez y Edgar Artunduaga luego de la mamadera de gallo sobre “el sastre de palacio” y el desastre en el Caguan.

¿Sería que algún ministro, por su cuenta, convenció al representante de la necesidad del proyecto? En ese caso, ¿Cuál?”

La actualización del régimen de derechos de autor y  propiedad intelectual no puede utilizarse como pretexto para ninguna forma de censura ni al contrario. El contexto es bastante confuso.

Si no fuera por el término “parodia”, utilizado en el proyecto y por la referencia tácita a La Luciérnaga, uno de los programas de mayor éxito en la historia de la excelente radio que se hace en Colombia, la cosa hubiera pasado desapercibida. Para el representante Augusto Posada, este surge de la necesidad de adecuar nuestra legislación a la internacionalización, mientras para Gustavo Álvarez Gardeazabal, se ha tratado de atentar contra el fino humor del programa en que trabaja.

Resulta inimaginable que el representante Posada quiera acabar, por Ley, con el programa de radio pero no está claro el papel que cumple en el proyecto la referencia a las parodias y menos, luego de conversaciones que los involucrados han tenido con él, en las cuales ha señalado un supuesto interés del gobierno posteriormente desmentido. Aunque cosas se han visto y para la muestra se vale recordar las presiones sobre el mismo programa en el gobierno Pastrana que motivaron la salida de Hernán Peláez y Edgar Artunduaga luego de la mamadera de gallo sobre “el sastre de palacio” y el desastre en el Caguan. ¿Sería que algún ministro, por su cuenta, convenció al representante de la necesidad del proyecto? En ese caso, ¿Cuál?

En Colombia no existe censura oficial pero, como  sucede con las brujas, “que la hay, la hay”. La han ejercido corruptos y narcos que asesinan periodistas, hay que decirlo, sin éxito, solo en el largo plazo y gobiernos de ineptos que ejercen presión. A pesar de las declaraciones del representante la cosa no ha quedado  para nada  esclarecida.

Los medios en la sociedad contemporánea cumplen, entre otras, la función de equilibrar el sistema político evitando desbordamientos de las ramas del poder o de cualquiera que se sienta con derecho de pasar sobre los derechos de los demás. Su Libertad es  patrimonio de todos. En nuestro país, por ejemplo, han destapado hechos de corrupción  y crímenes sobre los que los mismos organismos de control y las autoridades omitieron ocuparse por décadas. Existe consenso pleno  de que son mejores posibles “excesos” que defectos al expresarse libremente o informarse. Así lo estima nuestra Constitución.

En medio del incomprensible proyecto de Ley surge la justificación de la actualización en la legislación de derechos de autor y la propiedad intelectual, el cual es un asunto que requeriría un amplio debate nacional y mayor profundidad que la enunciada en el proyecto. Atraviesa  diferentes esferas de la sociedad. Sin el esfuerzo  de empresas e instituciones en investigación y desarrollo, por ejemplo, no es posible fabricar nuevos medicamentos para la erradicación y control de enfermedades y ello debe tener un retorno o retribución, pero ¿hasta donde ese derecho puede  privilegiarse frente a la necesidad vital de sectores de la población que no pueden pagarlos? Una solución son los subsidios del Estado, por ejemplo, pero temas como ese no aparecen por ninguna parte en el proyecto.

El tema es tan complejo que se sitúa no solo en el nivel de la Justicia o el económico o el de derechos Humanos sino en el de la moral. Se ha probado que instituciones que  defienden sus derechos en algunos países, realizan inversiones en otros, en los cuales no se respeta ninguno pero generan mayores utilidades. Es el caso de la Taiwanesa Foxcoon, fabricante de productos Apple, que tiene inversiones en China donde los trabajadores laboran en condiciones no permitidas en el mismo Taiwán y en muchos países de occidente. Trabajan más de sesenta horas a la semana y viven en condiciones lamentables que han llevado a muchos al suicidio. Ello no ha sido obstáculo para que Apple acuse a sus competidores de copiarle y violar la legislación sobre propiedad intelectual, en otros lares. ¿Estará el gobierno interesado en abrir una discusión de ese tamaño ahora?

Pues ese es el debate que el representante Posada ha querido abrir y que supera el alcance, la escasa motivación y paginado del proyecto de Ley. Se parece más a un berenjenal o una caja de pandora y debe ser observado con lupa y debatido por gremios, academia etc. Esperemos que ello ocurra  en el Senado donde deben añadirle muchas cosas, incluyendo la orden de archivarlo, luego de quitarle cualquier sombra de censura.

@herejesyluis

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