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Un mensaje para El Espectador

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Para nadie es un secreto que Estados Unidos y Colombia comparten una afinidad especial.

Nuestra colaboración trasciende la política, hemos mantenido una fuerte alianza durante una serie de gobiernos, de distintos partidos políticos, en Colombia y Estados Unidos. Hoy Colombia es un país distinto al que era hace doce años, cuando los presidentes Clinton y Pastrana elevaron la relación bilateral al lanzar el Plan Colombia. No es necesario citar estadísticas, todo el mundo sabe que Colombia ha cambiado para bien.

Aunque Estados Unidos está orgulloso de haber sido el socio de Colombia en esta transformación, el crédito es para los millones de colombianos que creyeron en su país y se unieron para cambiarlo: líderes visionarios, hábiles soldados y policías, valientes defensores de derechos humanos, fiscales decididos, e innumerables ciudadanos más en el campo y en la ciudad.

Este periódico también jugó un papel para hacer de Colombia la democracia vibrante que es hoy en día. El Espectador enfrentó firmemente a los narcotraficantes y su influencia en la política. En los años ochenta este periódico expuso la penetración silenciosa de Pablo Escobar en las más altas esferas de las instituciones colombianas. El precio que los hombres y mujeres de El Espectador pagaron fue cuantioso. En diciembre de 1986 su director, Guillermo Cano, fue asesinado a la salida de su oficina. En septiembre de 1989 Pablo Escobar ordenó un atentado con bomba a las instalaciones del periódico. Pero El Espectador nunca cedió y continúa siendo hoy una voz independiente y con principios, revelando irregularidades y sirviendo una función —la de la prensa libre— a la que la Carta Democrática Interamericana se refiere como un “componente esencial” de la democracia.

A pesar del progreso significativo logrado por Colombia, el conflicto no ha terminado. Las guerrillas y los grupos criminales continúan lucrándose a través del narcotráfico y utilizando esas ganancias para corromper. Pero a diferencia de hace doce años, hoy las instituciones colombianas están mejor preparadas para manejar los retos cambiantes que tienen frente a ellas.

Así como Colombia ha evolucionando, también lo ha hecho nuestra colaboración. La seguridad y la lucha contra el narcotráfico siguen siendo un componente importante de nuestra agenda bilateral, pero nuestros compromisos se han ampliado. A través del nuevo Diálogo de Alto Nivel, estamos ahora profundizando la cooperación en muchos temas sociales y económicos, que incluyen derechos humanos, democracia y gobernabilidad, cultura y educación, energía, y ciencia y tecnología. También somos socios en el libre comercio. Esta agenda nos entusiasma porque sabemos que el desarrollo social y económico es un punto decisivo para construir la paz duradera en Colombia.

Por lo tanto, en el aniversario 125 de El Espectador, me gustaría expresar personalmente y de parte del gobierno de los Estados Unidos mis felicitaciones por un siglo y cuarto de servicio público al pueblo colombiano. ¡Sigan dando la pelea! El coraje y la dedicación de los periodistas colombianos son un gran ejemplo para la región y para el mundo.

*Roberta Jacobson.Secretaria de Estado Adjunta en Funciones para Asuntos del Hemisferio Occidental.

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