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Es un nuevo restaurante italiano que inició actividades hace tres meses en Bogotá.
Está situado en la Zona G. Su decoración es elegante y con buen gusto, dos pisos y unas veinte mesas. El chef es su propio dueño y, aunque habla en perfecto venezolano, dice ser italiano nacido en Roma.
La carta muestra pretensiones italianas y “platos en italiano”. Encontramos las minestras o sopas de verdura y cremas, como la conocida de tortellini al brodo, o la minestrone. Cinco Antipasti freddi, con precios entre $19.000 y $23.000. Cinco Antipasti caldi, con precios entre $17.000 y $22.000. En esta lista encontramos vieiras en salsa termidor, calamares salteados en aceite de oliva y ajo, tomate cherri, peperonchino y perejil.
Carpaccio (hay uno al horno ¿?) y otros platillos sugestivos. Una lista de once pastas con precios desde $22.000 a $30.000 que ofrecen como especialidad de la casa. Siendo las más recomendadas los papardelli (pasta ancha) con funghi porcini y queso pecorino, camarones y rúgula; Fetuccini, ravioli porcini, y trufa negra; y linguini en salsa marinera. Hay cinco ensaladas con precio entre $17.000 y 20.000. Tres risottos de $27.000 a $34.000. Cinco platos de carnes de $30.000 y que son los tradicionales en un restaurante italiano de la región: osso buco y “milanesas”. Tres pescados de $32.000.
Ocho postres de $12.000, con algunas ricuras italianas. Siendo las pastas la especialidad del restaurante, nos extrañó que sólo prepararan el fetuccini y el papardelle y las otras son las “Barillas” italianas.
De entrada comenzamos con “Espárragos gratinados” envueltos en mozzarella, prosciutto y parmesano reggiano. Nos parecieron aceptables. El prosciutto no era de muy buena factura; además, encuentro los espárragos colombianos muy desabridos. Seguimos con “Vieiras con salsa termidor” con parmegiano reggiano flambeadas con brandy. Es claro que las vieiras no llegan vivas en la concha al restaurante, pero, a pesar de no ser frescas, estaban realmente ricas. Vienen sobre la concha con una salsita termidor y gratinadas, acompañadas de una rica ensaladita de radiccio, lechugas y zanahoria. Como pastas pedimos “fetuccinis con formaggio di capra e pomodori seci” y “Parpadelle porcini gamberi”, que es el plato estrella.
La pasta de los parpadelles, francamente no estaba nada buena. Buena sémola no se encuentra en “Il Positano”. Creo que estaba hecha de la harina de tortas común en nuestros mercados. Para no extendernos más, la pasta estaba infame, aunque las salsas estaban buenas y sabrosas y los camaroncitos ricos. Los fetuccinis eran realmente capeleti rellenos con tomate seco y queso de cabra. Adolecían del mismo síndrome de los parpadelli, buena salsa, malas pastas. De postre pedimos “Pruna flambé con gelato”, o sea ciruelas flambeadas con nueces caramelizadas y la bolita de helado. Estaba aceptable, pero era una mezcla de muchas cosas.
No concibo que un restaurante que dice que las pastas son su especialidad no las haga en casa con una buena sémola.
Calle 69A Nº 6-17 Tel. 211 4280.secomebienaqui@gmail.com