La migración venezolana

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Hay 442.462 venezolanos en situación irregular en Colombia: 219.799 son mujeres, 222.330 son hombres y 333 son transgénero.

Estas cifras, extraídas del informe que Migración Colombia publicó el mes pasado, solo toman en cuenta a quienes asistieron voluntariamente a inscribirse en el Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos (RAMV) en Colombia. Por eso es probable que la cifra real sea más alta y se sume a la de los venezolanos que ya cuentan con el permiso especial de permanencia (181.472), que permite trabajar legalmente en el país, y a la que contabiliza a quienes se encuentran instalados regularmente en el territorio nacional. La población venezolana que se encuentra en Colombia se acerca al millón de personas.

La migración venezolana a Colombia tiene diversos orígenes, pero el más reciente tiene que ver con los altibajos de la red clientelar de los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro. Con la muerte del presidente Chávez y la última crisis de los hidrocarburos el régimen perdió los dos pilares que lo sostenían: el líder carismático y el petróleo. La ausencia de Chávez creó un desequilibrio en el gobierno; la caída de los precios del petróleo provocó una escasez generalizada de productos de primera necesidad. Ambos factores hicieron que el flujo de migrantes hacia Colombia aumentara. 

El panorama empeoró cuando, una vez posesionado en el poder, Nicolás Maduro perdió las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, que le dieron 112 de los 167 diputados de la Asamblea Nacional a la Mesa de Unidad Democrática, principal movimiento de oposición al gobierno. Ese triunfo, el primero realmente influyente para la oposición tras 17 años de socialismo del siglo XXI, fue una campanada de alerta para el gobierno. A partir de entonces se intensificaron los controles para beneficiarse de la red y se expidió el ‘carnet de la patria’, que permite a los simpatizantes del gobierno acceder a productos de la canasta básica y medicinas. El resultado, desde inicios del 2016, fue el aumento exponencial de venezolanos que atravesaron la frontera para dirigirse a La Guajira, Norte de Santander, Santander y Arauca. En 2017 empezaron a dirigirse a los departamentos del interior del país y a establecer un puente con el Ecuador, donde han entrado miles en proveniencia de Colombia.

Más que afectarlo, la migración venezolana a Colombia es un alivio para el presidente Maduro. Primero, porque quienes se van no tienen expectativas positivas para el futuro del país. Así puede trazarse una distinción de facto entre quienes apoyan y no apoyan al regimen. Segundo, porque el aumento de las remesas provenientes de Colombia le permitirá al gobierno aligerar la carga que había asumido para mantener en funcionamiento la red clientelar. La inflación venezolana hace que el peso colombiano represente una pequeña fortuna frente al depreciado bolívar. Tercero, porque la salida de más opositores disminuirá la presión sobre el gobierno para negociar una transición hacia la democracia.

Es muy probable que en los próximos meses el flujo de venezolanos a Colombia disminuya, pero no que se detenga. Que las condiciones de vida en Venezuela sigan empeorando en lugar de mejorar, y que el gobierno del actual mandatario se pueda mantener en el poder por mucho más tiempo (algo que no comentaré en esta columna, pero que doy por sentado) hacen poco probable que nuestros hermanos regresen a su país de origen en el mediano plazo. 

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido