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¡Gracias Abel!

Daniel García-Peña
08 de septiembre de 2009 – 10:14 p. m.

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AYER, EN UN SENCILLO PERO SENTIdo acto de inauguración del Colegio Orlando Fals Borda en Usme, renunció Abel Rodríguez, luego de más de cinco años al frente de la Secretaría de Educación del Distrito Capital de Bogotá.

Como maestro y constituyente, Abel entendió la educación como un derecho fundamental, lejos de la concepción neoliberal que la califica como un servicio.

El logro más significativo en esa dirección es la gratuidad de la educación desde el preescolar a grado 11 en los colegios públicos de Bogotá a partir de 2010.

 Además, para garantizar la permanencia de los más necesitados, se establecieron los subsidios condicionados a la asistencia escolar, que benefician a más de 100 mil alumnos y este año, una vez entre a funcionar el convenio con Acción Social de la Presidencia de la República, a 100 mil más.

La formación se ve como un proceso integral. Más de 670 mil estudiantes reciben alimentación diaria, 130 mil de ellos con desayuno y almuerzo calientes servidos en 54 comedores escolares, y 540 mil reciben su refrigerio. El programa de salud al colegio presta acciones de prevención, promoción  y curación en 310 sedes educativas y, al finalizar la actual administración, cubrirá todas las sedes escolares oficiales de la ciudad y la totalidad del estudiantado.

Se crearon 167 mil cupos escolares a través de la construcción de 40 nuevos colegios, el reforzamiento de 177 sedes educativas y 69 ampliaciones o mejoramientos.

Abel lideró, a partir de foros abiertos con la comunidad, la construcción de una política pública de educación, abandonando la concepción puramente tecnocrática que caracteriza al Gobierno Nacional y a pasadas administraciones en Bogotá. También le apostó a mejorar la calidad, esfuerzo que ya ha creado los primeros ocho colegios bilingües públicos. El programa Ciudad-Escuela saca la educación de las aulas y aprovecha los múltiples escenarios que ofrece la ciudad capital para el aprendizaje, la cultura y el recreo.

Un elemento central de su obra es que, en un país en el cual las reformas suelen hacerse en contra de los maestros, Abel demostró que es posible adelantarlas de manera concertada con todos los estamentos de la comunidad educativa. Pese a tener enfoques diferentes a los del Gobierno Nacional, también pudo trabajar con él sin problemas.

La mejor manera de resumir el aporte de Abel es la defensa de lo público por encima de lo privado. Sin desmontar los colegios por concesión, bandera de las administraciones pasadas, se entendió que éstos ni eran la solución ni podían sustituir lo público.

Estos éxitos en materia de educación son también un homenaje a Lucho Garzón y Samuel Moreno.

Es injusto que luego de un desempeño tan brillante, su salida haya sido motivada en parte por la investigación que se adelanta por una falsificación y estafa que el propio Abel fue el primero en denunciar. Quienes lo conocemos y aún tenemos algo de fe en la justicia colombiana, estamos convencidos de que el proceso judicial, tarde o temprano, declarará su inocencia.

En nombre de los niños, las niñas y los jóvenes de Bogotá, ¡gracias Abel!

danielgarciapena@hotmail.com.

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