¡Qué peligro!

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Estados Unidos se convirtió en el foco más crítico del COVID-19 en el mundo. Según Worldometer, que monitorea en tiempo real los números a nivel global, hoy EE. UU. es el país que tiene más casos de contagio, superando a España e Italia juntos, segundo y tercero respectivamente, y casi cuadruplicando los de China, donde brotó el virus. En cuanto a la cantidad de fallecimientos, de continuar la tendencia actual, pronto superará a Italia, hoy con el mayor número. La cifra de muertes en EE. UU. ya triplicó el de las víctimas fatales del 11 de septiembre y el propio Trump dijo que podría ascender a 100.000, más que la cantidad de soldados estadounidenses caídos durante las guerras de Corea, Vietnam, Afganistán e Irak, sumadas.

No es exactamente el America First que deseaba Donald Trump. Después de largas semanas de negación y luego minimizando los efectos de la pandemia en EE. UU., las cifras fueron tan contundentes que se vio obligado a cambiar de estrategia. Declarándose un presidente de tiempos de guerra, ahora toma medidas y cita ruedas de prensa diarias, acompañado por expertos, quienes en más de una ocasión lo han tenido que corregir y a veces contradecir públicamente. Sin embargo, la respuesta, a todas luces, ha sido tardía e incoherente. Hoy, los estados se pelean entre sí por tener ventiladores y equipos médicos.

Pero quizás las cifras que más le preocupan a Trump son las de la economía, cada vez más alarmantes. Solo la semana pasada, 3,3 millones de estadounidenses solicitaron seguro de desempleo, la cifra más alta para una sola semana en toda la historia. El propio Secretario del Tesoro advirtió que el desempleo podría superar el 20 %. Las pérdidas que ha sufrido Wall Street prácticamente borraron en un par de semanas las ganancias de los últimos seis años. Si bien el inmenso paquete de rescate, acordado con los demócratas, mediante el cual 150 millones de estadounidenses recibirán un cheque de hasta 1.200 dólares en el mes de mayo, puede aliviar un poco, ya muchos señalan que puede ser insuficiente y que la crisis podría empeorar aún más.

Todo esto es fatal para el interés de Trump de hacerse reelegir. Su campaña, hasta hace poco, se basaba en una próspera economía. Pero él sabe que, al derrumbarse la economía, puede también derrumbarse su reelección.

No es una mera coincidencia, entonces, que entre más se le enreda la reelección a Trump, más aparece Venezuela. Primero fue el indictment contra Maduro por narcotráfico y la recompensa de 15 millones de dólares, como en el viejo oeste. Luego, el llamado plan de transición, que sólo sirvió para revelar que Guaidó pasó a la categoría de desechable. Y, hace unos días, el anuncio del despliegue de barcos de guerra frente a Venezuela, en una gran operación militar antidroga por parte del Comando Sur.

Sin duda, todos estos tienen un fuerte contenido de política interna. No sería la primera vez que se utiliza el viejo truco del enemigo externo como factor de distracción para contrarrestar debilidades domésticas. También, hay motivos electorales, especialmente en la Florida, un estado indispensable para su reelección.

Pero no se puede reducir el asunto a consideraciones meramente propagandísticas o electoreras. Cada una de esas determinaciones tiene hondas consecuencias. Ponerle recompensa a Maduro aleja cualquier posibilidad de una salida política y lo atornilla más al poder. El plan de transición, como el llamado plan de paz de oriente medio -todo para Israel y solo concesiones para los palestinos- nació muerto. Y la presencia de buques de guerra frente a las costas de Venezuela es de por sí una provocación muy grave que ya captó la atención de Rusia y China. Todo esto, que cuenta con la actitud cómplice de Duque, genera un clima enrarecido en el cual pululan extrañísimos casos turbios como el del ex general Clíver Alcalá, involucrando en primerísimo lugar a Colombia.

Mucho puede pasar de aquí a las elecciones en noviembre. Pero no debe sorprendernos que en la medida en que altos números de víctimas fatales por la pandemia y/o una economía en recesión pongan en riesgo su reelección, Trump volverá a mirar hacia Venezuela como último recurso. ¡Qué peligro!

danielgarciapena@hotmail.com

* Profesor de la Universidad Nacional de Colombia y Director de Planeta Paz

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