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Posturas divididas entre siete aspirantes a la alcaldía de Cali sobre decisión crucial para el futuro del Festival Petronio Álvarez.
Los lectores perdonarán que escriba con las restricciones de director del Diario del Petronio y no con la libertad de columnista. Normalmente los políticos que confunden estatal con público no cuentan con mi simpatía, pero no puede parecer que quienes hacen las preguntas (en este caso con el Noticiero 90 Minutos) se molestan si no se contesta de acuerdo con sus preferencias.
En breve, tres candidatos comparten la idea de una corporación mixta dedicada a desarrollar el potencial del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez y cuatro se inclinan por pasar la responsabilidad a CorfeCali, la corporación de eventos, ferias y espectáculos de Cali.
Ninguno dijo que el Festival debe seguir siendo administrado por la Secretaría de Cultura y Turismo, que lo ha hecho bien dentro de las limitaciones obvias. Esto es importante: no se plantea el cambio por una crisis, sino porque el crecimiento exige una mayor capacidad de gestión.
De hecho, la secretaria de Cultura, María Helena Quiñones, sorprendió a mitad de semana declarando que está de acuerdo con la corporación mixta, «siempre y cuando el alma y espíritu del Festival permanezca y sirva para salvaguardar las tradiciones musicales de nuestra región».
Maurice Armitage, independiente; Roberto ‘Chontico’ Ortiz, liberal; y María Isabel Larrarte, Aico, son los candidatos del primer grupo. Armitage anotó que en su programa de gobierno ante la Registraduría está “crear Corpo Petronio para desarrollar procesos de apoyo permanente (antes, durante y después) a los grupos culturales e iniciativas productivas».
Los orientados a Corfecali son Angelino Garzón, de la U; Michel Maya, de Alianza Verde; Carlos José Holguín, conservador; y Wilson Arias, Polo Democrático. Casi todo el espectro ideológico.
Que el debate involucre a Corfecali como alternativa permite subrayar dos cuestiones grandes: i) el Petronio no es un evento, es un proceso; y ii) no es de Cali, es de la región pacífica. Un proceso cultural que abarca cuatro departamentos, con un patrimonio inmaterial de la nación y de la humanidad.
Visto así el Petronio, tal vez algunos candidatos reconsideren lo de Corfecali. No sería el mensaje indicado de Cali como capital que debe liderar la región. También es trabajo del alcalde de Cali coordinar políticas con Buenaventura, por ejemplo, y eso incluye el plano cultural.
El otro aspecto político, en el buen sentido, de la decisión es el empoderamiento de la población afrocolombiana, al fin y al cabo depositaria de ese patrimonio inmaterial. La corporación mixta serviría para impulsar la asociatividad como requisito para tener asiento en la dirección.
El proceso cultural puede propiciar un empoderamiento económico a mayor nivel en circuitos musicales, restauranteros, cluster de moda, entre otros, en algunos de los cuales tienen ventaja comparativa para explotar los depositarios de la tradición y líderes de la fusión.
El bolsillo de mucha gente en la región y sus mejoras de bienestar tienen que ver con el instrumento que se diseñe para el futuro del Petronio. Hay que ser conscientes de eso, así se confunda lo estatal con lo público.