Publicidad

Paz: gana el país, pierden las Farc

Daniel Mera Villamizar
25 de septiembre de 2015 – 09:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

50 años de violencia para terminar en entrega de armas a terceros, amnistía, sanciones, pequeñas reformas y la animadversión del pueblo, que pide cárcel.

Esa es la dimensión de lo que ahora resulta más claro que pasará como producto de las negociaciones de paz en La Habana. El país se librará de una guerrilla, y habrá que dedicarse a los daños que esta causó, mientras sus cabecillas cumplen “penas” simbólicas y asumen el liderazgo de la izquierda radical.

Sumando lo que falta con el Eln, es posible que estemos una década centrados en la misma conversación, un costo adicional de la violencia brutal e inútil a la que hemos sido sometidos. Pero aun así, el acuerdo diseñado en La Habana es un buen negocio para el país. Que la impopularidad del presidente no impida reconocer esto.

Haber puesto el límite de seis meses para firmar el trato final implica el riesgo de aprobar a las carreras cosas complicadas en los 28 o más puntos pendientes, y de chantaje más intenso, pero la perspectiva de la refrendación popular y la discusión democrática serán un dique. Además, hay que reconocer la idoneidad de Humberto de la Calle y Sergio Jaramillo como negociadores.

De modo que, salvo un cinismo increíble, estamos cerca del fin de la trayectoria más influyente de la revolución armada en Colombia. La creencia extendida de que ganaron las Farc en las negociaciones porque no van a pagar cárcel evidencia su profunda derrota. Sí, es una salida digna, pero que no justifica los 50 años de violencia.

Esta es la cuestión esencial de la narrativa para explicarles a los niños. Más “paz es civilización política; no matar por las ideas ni para resolver conflictos sociales propios de una sociedad desigual como la nuestra; es respetar la democracia y las leyes, perfectibles”. No pocos quisieran decir que esto es el final de una “guerra civil”, y en realidad solo les falta añadir “civil”. Algunos dicen sin rodeos “paz es justicia social”.

La verdad histórica y sociológica es dura para las Farc y se encontrarán con ella como nuevo movimiento político. Haber usado la violencia no les dará créditos para proponer o liderar los cambios que necesita la sociedad colombiana. Si en el fondo no cambian de chip, en la lucha por los votos añorarán el tiempo en el que obligaban a la gente. Notarán que las reformas pactadas para el campo irán a ritmo lento por múltiples restricciones y que la gente sospecha que en el gobierno serían autoritarios como Petro, para no ir muy lejos.

Al presidente Santos le gusta decir que ha sido el peor enemigo de las Farc porque les dio los golpes más letales. Hoy está cerca de poder agregar que las desmovilizó y, en ese sentido, acabó con ellas (¿y les quitó su riqueza?). La oposición uribista, la ciudadanía en general, los críticos y la justicia internacional podrán esgrimir que contribuyeron a disminuir el precio.

@DanielMeraV

Conoce más

Temas recomendados:

Paz

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido