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El reto fino para DNP en equidad es alinear a los nuevos mandatarios locales con la estrategia territorial del Plan de Desarrollo.
No debería pasar desapercibida la idea de enfrentar las disparidades de bienestar dentro de las regiones y departamentos, en un nivel subregional, para construir equidad entre las seis macro-regiones. Parienta de las ideas más sensatas que nos resguardaron del autonomismo regionalista en la discusión de la ley de reordenamiento territorial (1454/2011), esta viene afilada técnicamente.
Una quinta parte de las Bases del Plan de Desarrollo (825 páginas), con fuerza de ley, y dos artículos robustos del PND (el 180 y el 200) tienen relación directa con el cierre de brechas intrarregionales. Sin embargo, Planeación Nacional prefiere resaltar otras promesas sociales del PND, más fáciles de entender o de cumplir.
Hasta ahora, Simón Gaviria no pone en juego su identidad política con este tema (en un mejor sistema político habría que hablar del partido). A primera vista, se diría que las vacas flacas no ayudan. Pero el problema de fondo no se resuelve con el barril de petróleo a 100 dólares: la capacidad institucional del Estado (nacional y sobre todo subnacional).
El cierre de brechas socioeconómicas pasa por un «Programa de delegación de competencias diferenciadas» del nivel central a las entidades territoriales (art. 180 del PND) y por una «Planeación y políticas públicas orientadas al cierre de brechas intra e interregionales» que articule el PND y los planes de desarrollo departamentales y municipales (art. 200). Ambas cosas suenan improbables.
Pero alguien tiene que liderar el intento. Lo primero es la ‘pedagogía’ con los candidatos a gobernaciones y alcaldías para que vean oportunidades en el capítulo XI de las Bases del PND, «Estrategias regionales: ejes articuladores del desarrollo y prioridades para la gestión territorial». Como carriles en los programas de gobierno y los planes de desarrollo 2016-2019 (y no solo para las disparidades de bienestar). Eso merece cuñas de televisión y más. Están tímidos en DNP y un poco solos con el reto, cuya ausencia en el convenio reciente con la Federación de Departamentos es elocuente.
Lo segundo es que apuren el trabajo técnico en DNP, en especial el del artículo 200, pensando en que tendrán control político y social en un año, cuando se verá si la articulación entre el PND y los planes de desarrollo territoriales se hizo. Aunque, ¿cuál es la «coalición por el cierre de brechas» que hará ese control político y social a DNP y a los mandatarios locales? Tal vez la pieza clave sea Colombia Líder, iniciativa de medios y sector privado para premiar a los mejores gobernantes regionales.
Hay que darle incentivos a Simón Gaviria, positivos y negativos, para que arriesgue con esta construcción de equidad. Esta columna es más bien un estímulo negativo («¿usted lo logrará?»). Otro es prometerle un sirirí con las metas a 2018 del Indicador de Convergencia Intrarregional, ICIR, para la región Caribe (de 33% a 23%) y el Pacífico (de 44% a 29%). La pesadilla de verse en campaña acosado por carteles de «Usted no leyó lo del cierre de brechas» puede hacer que despierte y llegue a DNP decidido a ordenar las cuñas de televisión.
@DanielMeraV