Publicidad

De Viena a Buenaventura

Daniel Pacheco
17 de marzo de 2014 – 10:39 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Todo marcha bien en Viena.

Según la declaración firmada por los países del mundo, la Convención Única de 1961 sobre estupefacientes sigue siendo la “piedra angular del sistema de fiscalización internacional de drogas”. A pesar de los intensos debates, todos los países del mundo, incluyendo Colombia, ratificaron el instrumento prohibicionista por excelencia para tratar los problemas causados por las drogas ilícitas. En esto va el debate global.

La cita de la semana pasada estuvo precedida de alguna anticipación por la insatisfacción manifiesta de países como Colombia, Uruguay, México y Guatemala, que han dicho públicamente que la forma como se lucha con el problema global de las drogas es un fracaso. Estos pedidos quedaron enterrados en la declaración de la Comisión de Estupefacientes de la ONU, el órgano multilateral donde todos los países asisten para trazar el sistema global de lucha contra las drogas.

Esta resistencia al cambio en los máximos organismos, rectores de la política global, ilustra la dificultad de la estrategia planteada por Colombia para pasar del debate a la implementación de cambios en su política de drogas. El presidente Santos resume esta estrategia con su ambiguo apoyo a la legalización de ciertas drogas, pero sólo si todo el mundo las legaliza también. “Podría estar de acuerdo con la legalización de la cocaína si hay un consenso mundial”, le dijo Santos a The Observer en 2011, pero “…No quiero estar a la vanguardia de este movimiento, porque sería crucificado”, añadió el presidente de Colombia.

En la escala global la intransigencia de Washington es incluso más manejable a la posición acérrima de países como Rusia y China a los enfoques alternativos a la prohibición. Eso quedó claro en Viena, donde la mayor oposición a las miradas alternativas vino de países de Oriente, y tuvo sus matices más radicales de algunos países donde el narcotráfico se castiga con la muerte. Un escenario donde TODO el mundo esté de acuerdo con, por ejemplo, despenalizar la venta al pormenor de drogas y legalizar totalmente la marihuana es impensable.

Uruguay ha señalado un camino posible contra la trampa del consenso global en la que se ha metido Colombia. La acción unilateral para regular un mercado de marihuana le ha traído algunas críticas de órganos de Naciones Unidas y alguna preocupación de sus vecinos. El caso de una acción unilateral para Colombia, un productor de drogas mucho más destacado que Uruguay, sería más complicado. Además de su alianza estrecha con Washington, un cambio radical en Colombia pisaría callos alrededor del mundo y dificultaría la posición de liderazgo moderado al que aspiramos.

Sin embargo, Colombia sí podría tomar un camino intermedio. Sin deslindarse totalmente de las convenciones internacionales y, con el apoyo de un bloque de países, podría trazar el camino a cambios concretos apelando a interpretaciones flexibles de las convenciones. Para esto será clave ver el resultado de la Asamblea General de 2016, donde se tratará el tema de la política de drogas en la ONU, para confirmar, como todo lo indica, que el ritmo de reforma en el mundo es demasiado lento para los cambios urgentes que necesita un país donde la lucha contra las drogas se cuenta en cuerpos desmembrados en Buenaventura.

Conoce más

Temas recomendados:

Onu

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido