Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Un artículo de un medio extranjero tiene en aprietos similares al gobierno de Duque y a la revista Semana. Mientras los errores, silencios y opacidades del Gobierno le están costando legitimidad, los errores, silencios y opacidades en Semana le están costando credibilidad. Que una empresa de medios esté teniendo problemas parecidos a los de un gobierno para rendir cuentas hace pensar que, como el Gobierno, la revista está poniendo sus intereses políticos y económicos por encima de los de su audiencia.
Como al Gobierno con las directivas filtradas a The New York Times desde adentro por oficiales activos del Ejército, fueron los periodistas de Semana quienes filtraron a La Silla Vacía la historia de que, por razones que aún no están claras, la revista decidió no publicar la investigación que al final sí publicó el medio gringo. Y no están claras pues según su director, Alejandro Santos, la noticia no se publicó porque Semana no tuvo tiempo de contrastar la información, y el Times se les adelantó.
Pero además de esta versión oficial, que no aclara por qué otro medio sí pudo verificar en días lo que Semana no logró en meses, La Silla también agrega versiones de que la noticia se frenó luego de una comida entre el presidente Duque; la nueva presidenta de Semana, María López, y el nuevo dueño del 50 % de la revista, Gabriel Gilinski. El cruce de versiones dejaba muchas dudas.
Tantas que el columnista estrella de la misma revista, Daniel Coronell, publicó una columna dedicada al tema con el título “La explicación pendiente”, en la que, después de declarar su encrucijada en el alma —“me cuesta mucho trabajo escribir esta columna. He pasado días y noches enfrentando el dilema de si hacerlo o no”—, concluye que “las explicaciones resultan insuficientes”.
Y siguen pendientes hoy. La única nueva referencia al tema desde Semana llegó en un tuit de Alejandro Santos sobre la columna de Coronell en la que reitera, sin mayor explicación, que “jamás hemos engavetado —ni engavetaremos— investigaciones de interés público”. ¿Entonces por qué desde adentro de la revista se filtró la información de que la noticia no se publicó? ¿Hay una división entre la redacción y las directivas de la revista?
Increíblemente, el gobierno Duque se ha movido más rápido que Semana para atajar la crisis, y nombró una comisión para que revise el tema de las directivas de Nicacio. Tarde, pero al final hubo un reconocimiento de lo dañino para el Ejército que es perder legitimidad. Mientras tanto, los lectores de Semana seguimos esperando acciones de la revista para recuperar su credibilidad.
En medio de todo, es positivo que haya un debate público sobre lo que está pasando en Semana. Periodistas como Juan Esteban Lewin, Daniel Coronell, Néstor Morales y Mario Morales están rompiendo con la vieja costumbre de que los debates de medios se silenciaban, de que “entre bomberos no nos pisamos las mangueras”. Detrás de este debate hay, creo yo, un interés genuino por fortalecer la voz de medios tan importantes para el país como lo es Semana. Ojalá la revista se sume, así sea con una comisión.