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Quien con niño se acuesta amanece mojado

Daniel Pacheco
12 de enero de 2009 – 05:56 p. m.

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GEOGE W. BUSH GALARDONA HOY en Washington a Álvaro Uribe con la Medalla de la Libertad, la distinción más alta en ese país a un civil. Junto a Uribe, también recibirán la medalla el ex Primer Ministro británico Tony Blair y el ex Primer Ministro australiano John Howard.

Serán los últimos agasajados por este premio de manos de Bush, quien entrega su cargo el martes siguiente, con índices de aprobación a su gestión de 27%, los más bajos desde que Gallup hace este tipo de mediciones. Antes, Bush le otorgó la Medalla de la Libertad a figuras ilustres como George Tenet (el ex director de la CIA que aseguró que Irak tenía armas de destruccion masiva y aconsejó ir a la guerra) y Paul Bremer (jefe civil de Irak luego de la invasión, a quien muchos responsabilizaron por la creación de la insurgencia sunita luego de que decidió disolver el ejercito iraquí), poniéndole su toque personal a un reconocimiento originalmente pensado para personas que han hecho contribuciones meritorias a la seguridad de E.U., a la paz mundial o a la cultura.

¿A nadie le parece absurdo que el presidente de Colombia vaya a Washington a recibir esta medalla de manos de Bush a una semana de que se posesione Obama y cuando hay amplias mayorías demócratas en el Senado y en la Cámara? ¿No es evidente que esto hará las relaciones con Washington más difíciles de lo que ya pintaban luego de los abrazos con McCain en Cartagena? ¿Se enloqueció el presiente Uribe?

No soy psiquiatra, por lo cual no me puedo decidir entre locura o necedad. Y el dato adicional de que Uribe va a aprovechar su visita para condecorar a tres funcionarios de Bush (Condolezza Rice, Susan Shwab y Carlos Gutiérrez) con la Orden de San Carlos, sólo le añade lambonería a la necedad o a la locura.

El enigma está en entender qué es lo que motiva a nuestro presidente a viajar a Washington para ser condecorado. Uribe sabe que tendrá que terminar su período con Obama en la Presidencia y con las mayorías demócratas en el Congreso; y si logra reelegirse de inmediato, tendrá que gobernar al menos dos años bajo el panorama actual que, a menos de que a Obama le vaya muy mal, se alargará cuatro años más. Es decir, que aún si logra reelegirse en 2014, tendría seguramente dos años más de un presidente  y unas mayorías demócratas en el Congreso.

 Todos estos cálculos para darle algún sentido al actuar del Presidente hacen que esta condecoración deje de ser un mal chiste para sugerir que Uribe actúa motivado por su ambición personal y no por el interés nacional. Tal vez en su cabeza las dos cosas son lo mismo, pero esto sólo confirmaría que tiene más de dictador que de demócrata. Por eso prefiero pensar que estamos ante la versión antioqueña del humor gringo de Bush. Es mejor tener a un loco o a un necio de Presidente que a un dictador.

Entonces, mientras Bush le cuelgue la medalla, Uribe se estará riendo por dentro mientras repasa alguna de las máximas de su relación con Estados Unidos. Puede ser cualquiera de las siguientes: a caballo regalado no se le mira el colmillo; Dios los cría y ellos se juntan; si quieres el perro, acepta las pulgas; quien con niño se acuesta amanece mojado; más vale ser cabeza de ratón que cola de león; o lo que se le ocurra: en realidad no importa.

danielpacheco@hojablanca.net

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