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La montaña embarazada

Danilo Arbilla
19 de marzo de 2011 – 07:04 p. m.

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Miami. No es para menos, pero igual me temo que la visita del presidente Barack Obama a tres países iberoamericanos- Brasil, Chile y El Salvador- genera demasiadas expectativas y especulaciones y se le atribuyen mensajes simbólicos de más. No sería extraño que el cabo del periplo, oído, vistos y leídos los brindis, discursos y declaraciones nos encontremos con que la montaña solo parió un ratón.

¿A qué va Obama al sur? Decir que es por cumplir, que no tenía más remedio que hacerlo a esta altura de su mandato y que, después de tantos viajes por el resto del mundo tenía que darse una vuelta por el continente americano, puede interpretarse como una afirmación un poco frívola. Se ha dicho que el propósito sería mejorar las relaciones con el subcontinente y la imagen de los EE.UU. y ver de recobrar parte de la influencia perdida.

¿Realmente todo eso le interesa a los EE.UU.? ¿Ha estado dentro de sus prioridades, digamos, en los últimos 20 años? Si efectivamente ese es el objetivo parecería que lo  encara bastante mal. Porque visitando Brasil y Chile muy poco va a mejorar el nivel las relaciones que hoy tiene con esos dos países, pero seguro que  va deteriorar – como ya se vio desde el anuncio del viaje- las ya muy malas  relaciones que mantiene , por ejemplo, con la Argentina.

Se dirá: entre estar bien con Brasil o con Argentina, es preferible estarlo con aquél.  En una primera impresión, y más  con la Argentina histérica de los Kirchner, esa parece ser la opción acertada. Sin embargo se equivoca desde siempre el Departamento de Estado cuando elige a Brasil como su interlocutor y su representante  de Iberoamérica y más, si cree que su relación, su imagen y si influencia en el subcontinente mejora con esa alianza. El sentimiento antiimperialista es fuerte contra los EEUU pero también los es contra Brasil y en algunos países, sobre todos los limítrofes y más pequeños. Que lo sufren más de cerca, es mucho más fuerte contra los brasileños. Lo más cómico, es que Brasil, como lo explotó muy bien Lula, trata de mejorar su imagen mostrándose lo más anti EEUU posible, lo que le da réditos y en lo que no van a cambiar por la venida de Obama. Por supuesto, que Brasil tratará de sacar todo lo que pueda para sus intereses de esta visita. Como siempre, “rascará para adentro“y eso lo saben los latinoamericanos.

Pero la gira contribuirá  a enfriar un poco más las  relaciones con Colombia,  país que ha demostrado en el pasado ser un amigo de primera línea de los EEUU, sin haber tenido una respuesta similar de éstos y en particular de la administración Obama. Este nuevo paso  va en ese sentido, y no ha de gustar a los colombianos, aunque no ha de sorprenderlos  por cuanto es notorio que la nueva administración de Juan Manuel Santos ha asumido un política exterior diferente para Colombia ya no tan ligada a los EEUU, a los que sin duda ya no ven como un aliado sin dobleces. Lo mismo puede ocurrir con Perú.  Obama va a avanzar poco más con los chilenos pero puede  retroceder con los peruanos, donde su imagen y la de su país todavía no son tan malas. ¿Por qué Chile y no Perú? Los mismos méritos en cuanto a cifras, desarrollo, proyecciones económicas y afirmación de las instituciones, pueden exhibirlo tanto el uno, como el otro.

Y otro tanto puede ocurrir con algunos países de América Central.  Debe ser un problema de información. Es muy probable. Cuando uno ve esos cables que se difunde a través de WikiLeaks, tiene una idea de cómo se maneja el Departamento de Estado.

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