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El gran maestro del Derecho Hans Kelsen sostuvo que todo Estado es un Estado de Derecho. Según él, es un pleonasmo porque Derecho y Estado son conceptos idénticos. “El derecho positivo es precisamente ese orden coactivo que es el Estado”. Hasta el Estado despótico está gobernado por el Derecho; negarlo “no es sino una ingenuidad o una presunción iusnaturalista”, así los gobernados no poseyeran ni un solo derecho.
Adhémar Esmein, a quien consideran el más genuino paladín de la teoría clásica del Estado de Derecho, enseña que el Estado es la personificación jurídica de la nación: “Es el sujeto y el soporte de la autoridad pública. La soberanía legal del Estado está limitada por los derechos de los individuos y encuentra su fuerza de obediencia en la adhesión de la opinión pública, que constituye la soberanía de hecho, soberanía nacional”.
La concepción liberal de nuestro Estado, caracterizada por el respeto a los derechos fundamentales, la separación de las ramas del poder público y el sometimiento al Derecho, es principio fundante de nuestra organización jurídica, que subsume el Estado de Opinión al que alude el Presidente. El Estado Social y Liberal de Derecho rescata el origen del poder en el pueblo, en quien reside exclusivamente la soberanía y no permite la concentración del poder en un solo órgano. El Estado de Opinión no es fase superior del Estado de Derecho, sino su fundamento y su razón de ser.
Intuyo que el Presidente, en el trasfondo de su planteamiento, pretende refrescarnos la memoria acerca del origen y ejercicio del poder público, según las teorías democráticas y liberales de Rousseau y Montesquieu. Esto es más que saludable en momentos cruciales en los cuales, en otras latitudes, pareciera que se impusieran algunas instrucciones de Kelsen, que aplican el concepto de Derecho y Constitución, a cualquier forma de gobierno, confinando el hecho social y la opinión del pueblo.
Más provechoso sería que el alto Gobierno abriera el debate sobre la necesidad y conveniencia de avanzar en la definición de un nuevo Estado Social de Derecho como Estado de Justicia, donde se dimensionen axiológicamente las nuevas realidades sociales e históricas de Colombia.
* Ex senador de la República.